lunes, 27 de agosto de 2012

Capítulo 3:

Con un suave golpecito, hice resbalar la última gota de zumo de melocotón al vaso, y con un suspiró me bebí el último sorbo. Alcé un poco la vista, serena, y observé la mesa repleta de botellitas de zumo de melocotón. Sonreí para mi misma, y me recosté en la silla. Llevaba 2 horas hablando con James, y durante el periodo habíamos hecho el concurso de haber quien bebía más zumos de melocotón. Desgraciadamente él se había llevado la victoria.
        -¿Por ser el ganador me merezco un premio, no? –Dijo de repente con una carcajada.
Alcé la mirada hasta sus ojos azules y fruncí el ceño. La noche ya había caído, oscureciendo su rostro y dando a mi entorno una imagen más triste. No me gustaba la noche. Todo parecía más melancólico para mi vista.
        -Que no se te suba a la cabeza –Dije cruzándome de brazos -. Dime que premio quieres y te diré si te lo concedo –Alcé una ceja, esperando su respuesta.
        -Mmm, está bien –Sonrió -. Pero primero dime, ¿soy yo o parece que ya tienes confianza conmigo?
        -¿Quieres como premio mi nombre?
        -Saber tu nombre al final de la velada no era mi premio. Simplemente tengo curiosidad, desconocida.
        -Dime qué premio quieres y luego te diré si quiero mi nombre –Le sonreí victoriosa.
        -Está bien, lo que usted diga –Suspiró, y apoyó sus codos en la mesa -. ¿Puedo pedir cualquier cosa?
        -No.
        -De acuerdo… -Apartó la mirada de mi, pensativo –. Si pidiera una cita cómo premio, ¿Qué me dirías?
        -No tengo tiempo para citas.
        -¿Ni cómo regalo de un premio?
Suspiré. Una vez más, observé a James. Apenas le conocía del día anterior, de unas pocas palabras y de dos horas como “amistad”. Pero por el momento, había sido agradable. Tenía que admitir que cierto toque suyo me resultaba aliciente, pero de aquello no pasaba. No era una chica muy abierta a citas y al amor, pues todas las veces que me había arriesgado a aquel sentimiento o alguno parecido, la cosa ha acabado en lágrimas. Y James no era una de las personas por que querría llorar y menos aún, perder algún tipo de amistad si la tuviéramos en el futuro.
        -Te podría dar una cita con Micaela, que sin duda, es mucho mejor que yo –James frunció el ceño -. Mira James, eres un tipo muy alegre y amable, pero evito el tema de las citas y los hombres. Simplemente estoy en Londres buscando unas vacaciones tranquilas, sin problemas, y me gustaría seguir así. Si quiero citas, no es en este momento.
        -Está bien, lo comprendo –Aceptó libremente. Di un suave respingo, sobresaltándome. Aquello había resultado muy fácil -. ¿Y tú número de teléfono?
        -¿Sólo eso? –Él asintió -. ¿Estás seguro?
        -¿Quieres que te pida otra cosa o qué? –Preguntó con mirada pícara. Negué con la cabeza rápidamente.
        No pude evitar sonreír. Desgarré un trozo de papel de la mesa, y aceptando el bolígrafo que me ofreció James de la nada, apunté mi número. Frunció levemente el ceño, pues aquel número era el mío de España, pero pareció recordar mi procedencia.
        Y de repente, silencio.
Era un silencio incómodo. Miré a través de la ventana, con un suspiró, y me impresioné cuando descubrí las gotas de lluvia caer sobre el cristal. El vaho me nublaba la vista, pero sabía que ya era hora de cenar.
        -Será mejor que me vaya a casa. Tengo que cenar.
        -Si no tengo suficiente confianza contigo, reitero la cita para ganar más “puntos” de…
        -Nada de citas –Recordé con el dedo índice.
Esperé a que el camarero de antes llegara, y obligando a James a que yo pagase mi parte de zumo, salimos juntos del bar. Nos cubrimos rápidamente del toldo, resguardándonos de la lluvia. Me volví hacía él, alegre, y descubrí que estaba más cerca de lo que pensaba. No lo demasiado cómo para que debiera alterarme, pero lo estaba. Con un rápido paso, me separé de él.
        -¿Quieres que te lleve a casa? –Me propuso arqueando las cejas.
        -Oh, no, mejor no. Prefiero coger un taxi.
        -Desconocida, no me es molestia. Además, así sabré donde vives y podré ir a molestarte.
        -Muy tentador, sí –Dije carcajeando -, pero gracias de verdad. Un taxi me llama más la tentación –Él suspiró, aceptando -. Tal vez la próxima vez.
        Salí de la protección del toldo, y como balas de fuego, las gotas comenzaron a mojarme entera. Corrí hacía el final de la acera, y estiré mi dedo pulgar para llamar a un taxi. Pero James no había dejado ahí el tema. Sin alejarse de la protección del toldo, gritó por encima del ruido de la lluvia:
        -¿Habrá próxima vez?
        -Creo que ni tu ni yo sabemos el futuro –Me encogí de hombros. En aquel momento, un taxi comenzaba a disminuir la velocidad delante mía -. ¡Me alegro de haberte conocido, James!
        -¡Espera! –Me volvió a llamar, saliendo del toldo y poniéndose al alcance de la lluvia -. ¿No me merezco algo?
        Volví a reír, alegre de verdad, y abriendo la puerta del taxi pero sin entrar, dije con un último grito.
        -Kay, me llamo Kay.
Y me escondí dentro del taxi.
        James se perdió entre las gotas de lluvia tan rápido como cuando el coche arrancó. Suspiré, cansada, y me intenté secar mi ropa húmeda, a pesar de que fuera en vano. Di mis dirección, y apoyando mi cabeza sobre el cristal, comencé mi lucha contra Morfeo. 

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Holaaa Ü bueno, con esta nueva plantilla para el fic aún no he descubierto como responder comentarios, porque lo he intentado y no sé .____. pero bueno, muchas gracias a esas pocas personitas que me comentaron... ¡al menos he comenzado con seguidores! Pero he cambiado de opinión :3 Creo que prefiero que sigáis el fic antes que tener comentarios (cuanto más de todo mejor, jojoj), así sabré cuanta gente se lo lee *-* pero bueno, no os obligo a nada.
Muchas gracias a todos Ü Espero que os esté gustando
~Eva

1 comentarios:

clenched soul dijo...

Linda!!! MORFEO -dioses griegos- esto me gusta, escribes hermoso el fic esta genial, sigue con esto please...
SUERTE LINDA :P :D :)

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