martes, 28 de agosto de 2012

Capítulo 4:


Los fines de semana siempre pasarán más deprisa cuando te espera un lunes cargado de trabajo y estrés.
El domingo cayó antes de que apreciara la libertad del sábado. Libertad de pasear libremente por Londres, tranquila y apreciando la fría ciudad. Pero al día siguiente, aquel nubloso domingo que amenazaba con lluvia, había decidido pasarlo junto a mis amigos. Un poco de desconexión nunca viene mal.
        Mike, cómo siempre, fue el último en llegar. Había decidido reunir a aquellos tres amigos con los que más amistad compartía desde el casi mes que llevaba en la ciudad inglesa.
        Cómo ya conocéis, estaba Micaela, tan arreglada como siempre pero con la pesadumbre de que fuera domingo. A ella era a quien peor le sentaban aquel día, pero su sentido del humor no faltó por la tarde.
        Mike, el muchacho pelirrojo y homosexual con el que hice amistad la primera semana de encontrar trabajo, fue el último en llamar a mi timbre. Era extraño no verle con el cabello revuelto en un remolino y su camisa blanca sucia por la sangre de la carne. Aquel día, volvió a cambiar su look de carnicero por el de minucioso.
        Y por último, y la más puntual de todas, está Lara. La conocí el mismo día en que encontré aquel piso en alquiler. Vivía dos pisos más arriba, y casualmente coincidimos sacando la basura a la noche. Ella se había detenido enfrente del cubo de basura, pensativa, y yo sin haberlo podido evitar le había preguntado que le ocurría. Fue entonces cuando descubrí su profundo interés por el arte. Era de un moreno aliciente, ojos grandes y castaños y cabello marrón oscuro, con el cual siempre lograba hacerse cabellos extravagantes pero que sin duda, a ella le paraban bien. Tenía también una forma extravagante de vestir, pero su buen humor, extraño incluso más que el de Micaela y un poco atrevido. Pero sin duda, podría hacerte reír con cualquier semejanza.
        -Está conversación está tan apagada como mi vida amorosa –Murmuró Mike, casi acostado en el sofá cuando entré al salón, con el cuenco lleno de palomitas -. Y encima esta maldita lluvia nos aleja de la vida social.
        -¿Qué tu vida social? –Se extrañó Mica, acoplándose en su butaca -. Mike, hace menos de una semana que tuviste tu último ligue. Por Dios, ¡soy yo la que morirá sola como siga a este paso!
        -Me parece que antes que tú acabará Kay –Contradijo Lara, dejándome espacio en el sofá. Fruncí el ceño y la miré azorada -. Kay lleva menos tiempo que tú sin un hombre en su vida.
        -Eso es verdad.
        -Gracias, chicos, sois muy… -Intenté agradecer con ironía entre una carcajada, pero Micaela no me dejó terminar.
        -Me parece que no estáis actualizados. Ayer mismo vuestra querida Kay tuvo una cita, ¿sabéis?
Las miradas castañas de Lara y Mike se giraron como metralletas, exigiendo un resumen del día. Negué con la cabeza con una carcajada, mientras miraba a mi amiga, que había comenzado a zampar palomitas.
        -¿Con quién? –Preguntó Lara acercándose a mí. Mi pequeño espacio de libertad desapareció.
        -No Mic, no fue una cita. Simplemente me invitó a un café…
        -Se pasó toda la tarde con él y a saber hasta que hora estuvo –Ignoró mi comentario.
        -¿Quién es? ¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene? –Empezó Lara.
        -¿Es guapo? ¿Tiene abdominales? ¿Color de ojos? ¿Simpático? ¿Bisexual tal vez? –Terminó Mike.
        -Según sé –Contestó Mica por mí, sonriendo abiertamente. Boquiabierta yo, me limité a escuchar sus exageraciones -, sé llama James, le pidió una cita a punto de terminar su turno el jueves y el viernes apareció cómo si nada en la puerta. Es bastante mono, hay que admitir. ¿No? –Su mirada buscó mi opinión.     
        -Es sólo un amigo, chicos –Aclaré intentando calmar la situación -. Y me quita muchos años, ¡tiene veintiocho! –Las bocas de mis amigos se abrieron como platos -. Es castaño, con un buen sentido de humor, algo extraño a veces pero consigue hacer reír. Se gana enseguida la confianza, tiene ojos azules y es músico. Tenía una banda de música hace años, pero sé lo dejó por..
        -¿Cómo se llamaba su grupo? –Preguntó curioso Mike, aferrando el cojín con fuerza.
        -Creo que me dijo que… Busted tal vez.
Bastó con que murmurara la última palabra para que Mike explotara a chillar. Sus gritos eran agudos y refinados, y no fui la única que se obligó a taparse los oídos para evitar el dolor. El pelirrojo comenzó a caminar por la sala, moviendo sus manos con fuerza como si necesitara aire, y cuando terminó de calmarse, corrió hacía mí.
        -JAMES BOURNE.
        -No sé como se apellida, Mike –Dije entrecortadamente. Miraba a mis ambas amigas antes que a él. Ambas no entendíamos la situación -. ¿Qué sucede con él?
        -¿Qué que sucede? Que es James Bourne, Kay. ¡Has conocido a James Bourne! –Ahogó un nuevo gritito y comenzó a morderse las uñas, mientras se sentaba en el suelo -. Necesito que me lo presentes. A él y a Matt y Charlie.
        -Ni siquiera conozco a sus amigos.
        -¡Pero sí a él! –Me agarró por los hombros con fuerza, obsesionado -. Kay, estuve siguiendo a su grupo desde el principio, ¡Charlie era mi preferido! Puede que hayan pasado años, ¡pero yo sigo queriendo conocerles!
        -Está bien, está bien, ¡pero cálmate! –El homosexual asintió, y respirando profundamente, regresó a su lugar -. Haré lo que pueda para que le conozcas. A él y a sus dos amigos.
        El pelirrojo aplaudió suavemente, y apretando los dientes, comenzó a zampar palomitas. Era extraño verle comer; normalmente era estricto ante su dieta vegetariana.

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Me deprimo yo misma viendo lo sosos que están siendo estos capítulo, pero prefiero hacer escenas diferente por cada chapter.

1 comentarios:

Lily dijo...

WEAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!! seguila! Al fin apareció Tom en escena! :)
Mica!

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