Me escabullí en silencio hacía dentro de la tienda
mientras era seguida por Giovanna. Oí el último Buenas noches de Tom, y dejando
entrar a Micaela, cerramos con cuidado nuestra tienda de campaña. Las
chicharras del exterior y el fragor del viento cortar las hojas de los árboles
nos ponían la piel de gallina. Una pequeña linterna proveniente de Gio se
encendió y nuestras caras se iluminaron pálidamente.
-¿Harry e
Izzy son pareja? –Preguntó Micaela, leyendo mis antiguos pensamientos -. Hoy se
veían un poco… distanciados.
Asentí
silenciosamente. Durante la cena de embutido un poco reseco, el castaño y su
novia se habían mantenido alejados. Casi no me había fijado en este detalle,
hasta que, en momento de serenidad de Izzy, anunció que era la primera en irse
a su tienda.
Flashback
Apenas terminé
de acabarme mi longaniza chamuscada por fuera y mal cocinada por dentro, noté
como la figura sentada a mi izquierda se levantaba. Mantuve la mirada en Izzy,
quien había captado la atención de todo a pesar de ni siquiera intentarlo.
-Me voy a
dormir ya –Dijo serenamente, intentando sonreír pero en vano.
-¿Quieres que
te acompañe? –Resonó entre el crepitar de la hoguera la voz de Harry. Todos
volteamos la mirada hacía él, quien se había flexionado apunto de levantarse.
-No necesito
que nadie –Dijo con énfasis – me acompañe –Le dedicó una mirada fría al
castaño, quien se volvió sereno y se mantuvo quieto, hasta que se fue -. Buenas
noches.
El silenció
reinó, las risas se acabaron y ni siquiera el más bromista de la noche, Dougie,
se atrevió a romper el silencio ni cambiar la fúnebre cara de Harry.
Fin
Flashback
-Mañana Tom tiene
pensado ir a pescar todos juntos –Nos anunció su novia, quitándose el pintauñas
de las uñas -. Lo digo porque deberíais tener cuidado con los otros tres. Si os
acercáis mucho al agua, puede que acabéis en ella.
-¿Entonces
debo tener por mi todo el tiempo que esté en este camping? –Gio asintió
ahogando una carcajada -. Comprendo. Pues con vuestro permiso, será mejor que
reponga energías.
Con un nuevo
asentimiento de cabezas y el cansancio cayendo sobre los hombros, las tres
aceptamos rendirnos a Morfeo y nos escabullimos en nuestro pequeño espacio para
dormir. Decidí agudizar un oído en sueños por si el fanático de bichos y
lagartijas, Dougie, se acercaba. Mi seguridad no estaba a salvo teniéndolo a
menos de diez metros de distancia.
Los suaves zarandeos me despertaron del sueño aún todavía
de que mis ojos no lograran visualizar bien el entorno. Ya unos finos rayos del
alba se colaban por los espacios de aire que iluminaban la tienda, y una
cabellera rubia y lisa, arrodillada a mi labio y con cabellos de leona,
intentaba despertarme de un profundo sueño. Micaela parecía espabilada.
-Kay,
despierta –Me pidió dejando de zarandearme una vez me senté. Me froté los ojos
con delicadeza mientras bostezaba. No deberían ser más de las nueve de la
mañana, como máximo -. Giovanna ha ido a avisar a las otras chicas de nuestro
plan.
-¿Plan? –Dije
con una voz ronca -. ¿Qué plan?
-Vamos a ser
nosotras quienes tiren a los chicos al agua –Dijo dando unas palmaditas alegres
y nerviosas -. Corre, prepárate y date prisa.
No creo que tarden mucho en despertarse, ¡Tom es madrugador!
Intenté
preguntar más sobre el tema, pero antes de darme tiempo, la figura encorvada de
Micaela abandonó la tienda. Aguanté una risita al recordar sus cabellos,
suponiendo que al no poseer ningún espejo no habría caído en su aspecto. Me
alisé como pude el cabello, intenté limpiarme de la más cavernícola forma la
cara y preparada para enfrentarme a una “misión” que visto desde la lógica daba
como resultado nuestra derrota, me apresuré para buscar a las demás chicas.
Los
resaltantes cabellos rubios de Micaela y Georgia se mantenían apartados de las
demás chicas, las cuales habían corrido cerca de la orilla para escabullirse de
cualquier forma. Me acerqué a hurtadillas hacía ella, intentando no hacer
ruido, ya que nuestra posición no estaba muy lejos de las dos tiendas
masculinas.
-Por fin –Suspiró
mi amiga sonriéndome -. ¿Estás preparada, Kay? –Asentí, no muy convencida -. Carrie,
Izzy y Giovanna se han acercado al río para prepararse para cuando se acerquen
los chicos. Tendrán que ser rápidas y empujarles hasta tirarles –Asentí, intentado
aceptar la idea de que la fuerza de estas chicas pudiese compararse,
simplemente, con la de Harry o Tom, los más musculosos.
-¿Y nosotras
tenemos que sacarles de las tiendas? –Pensé. Ambas rubias asintieron, sonriendo
pícaramente -. ¿Cómo?
-Ya que a la
fuerza sería en vano, pues tienen un sueño demasiado profundo –Anunció sonriendo
Georgia. Su sonrisa era recta, limpia y perfecta, y adornó su rostro con
sutileza belleza -. Hemos recurrido a esto. Suponemos que no son inmunes al
agua, ¿no?
Cogió del
suelo una bolsa blanca que descansaba a sus pies, y mostrándome su contenido,
descubrí pequeños globos cargados de agua. Me depositó unos cuantos en mis
brazos, tantos como pude sujetar, y así, nos preparamos para el bombardeo. Caminé
de puntillas hasta una de las tiendas, seguida de Micaela mientras Georgia se
situaba cerca de la otra. Nuestras miradas se encontraron, pero antes de dar el
aviso de ataque, dijo:
-Por favor,
Mic, ven aquí conmigo. No creo que pueda yo sola –Dijo, dejándome sola mientras
mi amiga obedecía en silencio.
-¿Y yo? –Dije
aterrorizada, mirando a la tienda. No sabía quien estaba en esta, pero de
repente el miedo se apoderó y mi instinto pidió retirada.
-Siempre has
sido rápida al correr, Kay –Me sonrió Micaela, guiñándome un ojo -. Así que una
vez tires todos los globos, corre.
Intenté rechistar,
pero los largos dedos de Georgia empezaron la cuenta atrás. Mis piernas
temblaron, pero intenté cargarme de valor mientras me preparaba para abrir con
toda la facilidad y estabilidad que podía la cremallera de la tienda, y
bombardear. Tres, dos, uno y…
Me apresuré a
actuar antes que las rubias. Abrí hacía arriba la cremallera, peligrando varios
globos en mis brazos, y abrí de golpe la pequeña puerta de tela. No me paré a
mirar quién había dentro. Poniéndome rápidamente de cuclillas, deposité los
globos en mi regazo y con ambas manos, agarré todos los que pude y empecé a
lanzarlos rápidamente hacía la tienda. Oía el agua estallar contra ambos
cuerpos que dieron un brinco, sin defenderse, y los gritos sorprendidos
ahogados por ambas tiendas.
Y antes de
que me diera cuenta, los globos se terminaron. Preparé mis piernas para correr,
pero tomándome un segundo como tiempo, esperé para ver quienes eran mis “enemigos”.
Ambas caras,
empapadas y con el cabello goteando de las puntas, se levantaron con los ojos
entrecerrados. Tal vez estuvieran preparados, pero por sus caras se veía que el
agua les había hecho despejarse completamente del sueño… Harry y Danny me
observaban, y casi sin darme cuenta, sus cuerpos se incorporaron en la tienda.
Eché
a correr con dos segundos de ventaja de Georgia y Micaela, y no tardé en oír
los rápidos pasos de mis dos víctimas. El miedo y la adrenalina se apoderaron
de mi cuerpo y deseé más que nunca que mis piernas no fallaran y llegara al río
lo antes posible, que desde aquel punto de vista, pareció visualizarse más
lejos que nunca.
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