lunes, 24 de septiembre de 2012

Capítulo 10:


Mis pies comenzaron a verse débiles a cada zancada. Los nervios y miedo por ser pillada se apoderaban de mi cuerpo aumentando las posibilidades de tropezar, paralizarme o caer. El aire gélido golpeaba mi rostro con fuerza, ocultando mis ojos y visualización en mi cabello. Oía los pasos y jadeos de ambos castaños detrás mía, cada vez más cerca.
        Diferencié la figura rubia de Carrie salir de detrás de un árbol. Seguí corriendo como pude; las piernas me pesaban y mis pulmones pedían grandes bocanadas de aire, pero solo un poco más. La hermana Fletcher se acercaba como un jugador de rugby a punto de atacar. Frené un poco mi paso cuando apenas dos metros nos separaban, y tomándome la molestia de ver de quienes se trataba los pasos que estaba a punto de atraparme, me giré. Harry, empapado y con las gotas de agua caer de su cuerpo como rastro, estaba más cerca de lo que creía. El corazón me dio un brinco del susto, pero justo cuando estaba apunto de empujarme hacía la orilla situada a demasiada cercanía para mi estabilidad, Carrie arremetió contra él. Agarró su brazo derecha, y automáticamente, aferré el izquierdo. Sacando fuerzas de la euforia, un solo empujón bastó para echar el cuerpo corpulento de Harry Judd al agua, chapoteándonos.
        -¡Sí! –Vitoreó Carrie extendiendo los brazos hacía el cielo, que empezaba a iluminar de forma espléndidamente bella el lugar -. ¡Judd y Fletcher en el agua!
        Rompí a carcajadas cuando la cabecita de Harry apareció del agua, de espaldas. Volteé la cabeza en busca de las otras risas, y un poco apartadas de nosotras, Georgia y Giovanna aferraban a Dougie con fuerza, quien intentaba escaparse. Su cabello de flequillo rubio le tapaba gran parte de su rostro, pero su voz aguda y su risa eran inconfundibles. A pesar de la broma, parecía estar disfrutando.
        -¡Chicas! –Oí gritar detrás mía. Rápidamente, Carrie y yo nos giramos, para descubrir a Micaela estirar y dar vueltas como podía al único varón que no había sido atrapado. Danny se resistía, con parte de su flequillo corto tapándole aquellos ojos azules alegres.
        La rubia le tenía aferrado con fuerza. Cogía su brazos con ambas manos, mientras su cara y una vena marcada en la frente marcaba la cantidad de fuerza que hacía para no soltarle. Me quedé en el sitio, sin pararme a pesar en que tal vez necesitaba ayuda para echarle al agua. Carrie, por el contrario, aferró del torso a Danny para intentar arrastrarlo hacía el agua.
        -¡Kay, ayuda! –Me gritaron al unísono.
Como si fuera una orden obligatoria de cumplir, zarandeé levemente la cabeza. Caminé con cautela hasta la posición de los tres, pues el cuerpo del pecoso giraba, intentando huir pero cada vez más cerca del agua y casi se me hacía posible aferrarlo…
        Hasta que un traspié por la cantidad de vueltas le hicieron perder el equilibrio. Intentando impedir la caída, Micaela, sin pesar en su acción y con un último esfuerzo, empujó vehementemente su cuerpo, directo hacía el agua como modo de caída… pero conmigo interponiéndome en el camino. Mis brazos se alzaron intentando impedir el cuerpo tambaleante de Danny, pero peor para mi suerte, noté como sus manos me agarraron por ambos brazos intentando buscar soporte. Mi cuerpo no soporto su fuerza, y mutuamente nuestros cuerpos se estrellaron con fuerza sobre el agua.
        Noté como mi camisa se me apegó al cuerpo. Mi cabello se enredó con mi cara, y lo único que logré ver a través de mi pelo fue la verdosa agua y la profundidad del rio. Cientos de burbujitas corrían hacía la superficie en zigzag, intentado salir al agua, como seguidamente yo las imitaría.
        El agua se cortó a mitad cadera mía. Camisa, cabello y pantalones triplicaron su peso, haciendo que mis piernas fallaran y casi resbalaran con las algas del suelo. Respirando grandes bocanadas de aire y oyendo solamente las risas que venían de mis amigas, me aparté con las uñas el sucio pelo mojado para observar a una figura, diez centímetros más alta que yo, toser mientras salía a la superficie.
        Noté como la rabia que tanto odiaba de mí despertaba. Tenía que controlarme, más que nada porque sabía que aquel muchacho llamado Danny me había tirado al agua sin querer… pero allí estaba, completamente sucia y mojada. Si hubiera estado en el lugar de Danny, tal vez yo no le hubiera soltado hasta ahogarlo, de modo que, resentida, me mordí el labio y evité por un segundos sus ojos cuando me miraron.
        -Ayudadme –Les pedí secamente a Georgia y Micaela.
Mic, la única que se molestó en extenderme una mano para sacarme a tierra firme, no se cortó al decir algunos comentarios bromistas sobre mis pintas. Me limité a sonreír a regañadientes mientras oía las pisadas en el agua, detrás mía, intentado salir. Respiré profundamente y me alejé poco a poco del río, zarandeando los brazos para quitarme los restos de algas.
        -Por favor, dime que hay duchas aquí –Rogué apoyándome sobre un árbol mientras desenredaba las algas de mis piernas -. Jamás había visto agua del río tan sucia. ¡Y con este olor!
        -Sí hay duchas, pero estarán a casi un kilómetro de distancia –Me contestó la rubia, sofocando las últimas carcajadas -. Kay, lo siento, de verdad que solamente quería tirar al agua a Danny y…
        -No pasa nada –La tranquilicé sonriendo. Alcé la mirada hacía las dos figuras que salían del agua, un poco más lejos de nuestra posición; Tom y Dougie se apresuraba para secarse -. ¿Vamos? –Le pedí, más que nada como un ruego cuando vi como la rubia se acercaba con su novio.
        -¡Kay, vaya! –Dio un gritito gracioso, parando nuestra huída -. Uf, ¿y ese olor?
        -Me encanta lo limpia que esta el agua –Dije con ironía, dirigiendo mi mirada hacía el río de nuevo -. Vamos a ver a Dougie y Tom, ¿os venís?
        La sonrisa de Georgia lo confirmo. Le sonreí de nuevo, mientras volvía a reemprender la marcha con Micaela. Una parte de mí, principalmente la rabiosa que poco a poco iba calmándose, rezaba porque aquel Danny Jones no le hablara. No quería enrabiarme y menos en aquel estado. Pero dentro de mí, otro lado pedía un perdón suyo por empujarme.
        Mi mirada se mantenía perdida enfrente, viendo como las tres chicas y los dos chicos discutían en broma. Pero a cambio, mi mente estaba con sus cosas, alejada del bullicio madrugador. Por el rabillo del ojo, pude diferenciar la cabellera rubia y sedosa que se situaba al lado de Micaela. Georgia comenzó a hablar con Mic, mientras yo me quedaba apartada y sin hablar.
        -Kay –Oí de repente detrás mía.
        Intenté parecer sorprenderme, como si realmente me diera igual. Pero mentir era uno de mis peores defectos, y con un movimiento vehemente de la cabeza, volteé mi cara hacía él. Danny frunció el ceño cuando le observé, con el ceño fruncido y esperando su hablar. Su cabello estaba echado hacía atrás, mojado completamente pero una sonrisa pícara que siempre poseía se asomaba por sus labios. Mi enojo pareció disminuir cuando, antes de hablar, soltó una carcajada.
        -Siento haberte empujado –Dijo colocándose a mi lado -. Ha sido sin querer. De repente, estaba persiguiéndote sin pensar nada y de repente, Micaela y Georgia me sorprenden empujándome al agua. Lo único que pensaba era no mojarme, y mira –Extendió sus brazos señalando su cuerpo -, al final tu y yo hemos acabado mojados.
        -Me parece que ya estabas algo mojadito de los globos de agua –Dije con gracia. Los grandes ojos azules del pecoso se levantaron para verme, graciosos, pero simplemente me limité a sonreír mientras me encogía de hombros -. No me molesta que me hayas mojado. Lo peor es la distancia de aquí a las duchas y este olor a… río sucio.
        Mi risa ahogada se vio seguida por la suya. El enfado me había desaparecido por arte de magia, y de repente, mi opinión sobre el pecoso mejoró de un segundo a otro.
        -Además, el lado positivo de estar mojada es tu imagen –Dijo inconcientemente, arqueando una ceja.
        Callé mientras fruncía el ceño. ¿Había entendido bien? Mi respuesta se vio contestada cuando, de repente, Danny pareció caer en sus palabras y dio un pequeño respringo en el sitio. Sus ojos se observaron un segundo, y luego buscaron a Georgia, comprobando que no había oído. Sin poder evitarlo, rompí a carcajadas de su comentario.
        -Lo siento, esto…
        -¡Conseguido! –Le interrumpió una fogosa voz, gritando. Giovanna se acercaba corriendo hacia nosotros, y las palabras de Danny se vieron obligadas a cortarse -. ¡Nuestro plan ha salido a …! –Sus ojos me encontraron, y con una mirada confusa, me miró de arriba abajo. Luego, una mueca con la nariz me confirmó una vez más mi mal humor -. ¿Qué te ha pasado Kay?
        Miré a Danny con una sonrisa como modo de culpa. Este con aspecto sereno, sonrió pícaramente cuando mis ojos encontraron los suyos.


_________________________________________________________________________________

Gracias a los que todavía me leen! Últimamente estoy escribiendo muy poco, voy como perdiendo práctica, además de que estoy con más tarea que en los´ultimo meses y me tienen entretenida. ¡Pero no quiero tardar en actualizar! Muchas gracias xX
@evamcgirls

1 comentarios:

clenched soul dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Publicar un comentario