jueves, 4 de octubre de 2012

Capítulo 11:


Los chicos planearon ir a las duchas lo antes posible. Presa del pánico, me vi en la idea de que estaba en aquel camping por sorpresa, y no poseía ropa limpia. Por suerte, Giovanna se comportó cordialmente y me prestó una sudadera andrajosa que elegí yo por modestia y nos vaqueros desgarrados, de los cuales me enamoré sin saber por qué. Por suerte, Micaela no se pensó dos veces mi propuesta de que me acompañara hasta las duchas para no dejarme sola ante los machos del grupo.
        Nuestros pasos se pusieron en marcha cuando el mediodía comenzó a caer. Las chicas, claramente Giovanna, se presentó voluntaria para cocinar. Harry fue quién aseguró que la comida estaría en buenas manos viniendo de la novia de Fletcher, aunque Giovanna no podía compararse con la grandiosa habilidad culinaria de la que tanto hablaban, sobre todo Dougie.
        -Con Giovanna en la sartén no tenemos porque temer por nuestra salud –Comentó Danny, caminando de espaldas a nosotros como adalid del grupo -. Pero te aseguro, enano, que si hubieras sido tu el que hubiera cocinado, solamente las novatas hubieran comido tu peligrosa comida –Dijo de forma denigrante, lanzando una carcajada al aire.
        -¡Oye! ¡Aquel día en casa de Frankie me salió cruda la carne porque no conocía la cocina! –Se defendió con voz aguda mientras zarandeaba los brazos, achinando sus ojos con sus grititos.
        -¿Y qué dices de tus “yogures” caseros, Doug? –Habló Tom mientras hacía aparecer un hoyuelo suyo, acompañado de una sonrisa encantadora -. Fueron la cosa más asquerosa que comí en mi vida.
        El pequeño rubio intentó hablar, pero sus excusas se había agotado. Gimoteó rindiéndose, y entre una risa más, caminó rápidamente hasta el lado de Harry. Este, le abrazó con sus fuertes brazos como si se tratasen de una pareja.
        Silencio.
        Las hojas caídas del otoño resonaban a cada pisada, rompiéndolas mientras el ruido desgarrados se juntaba con algún crepitar de los troncos arder o el bullicio de voces de familias y amigos. Aquel día, el agua chapoteaba resonando entre la naturaleza, lo suficiente como para que mi piel se pusiera de gallina al recordar mi tonta caída al agua.
        -Entonces –Dije intentando apartar de la mente todo aquello y reanimar la conversación -. ¿Debo sacar de todo esto que jamás debo probar algo de Dougie?
        -No si no quieres acabar en el hospital –Comentó Harry con una risa. Desde su brazo, Dougie le miró con el ceño fruncido, simulando un enfado -. Luego, ya puedes fiarte alguna vez de comidas simples de Danny.
        -Cocinar no es difícil. Difícil es planchar la ropa. ¡No entiendo como las mujeres y Tom lo hacéis con tanta facilidad! –Dijo, más que nada para si mismo. Luego, su cabeza volteó y de nuevo pude ver como aquellos destellantes ojos azules nos analizaban a cada uno. Bajé la mirada para no tener que encontrarme con la suya, de forma muy cobarde… -. A ti te lo hacen todo, eso es lo bueno.
        -Sí, supongo –Dijo con un suave suspiro Harry. Con inercia, su brazo cayó del hombro de Dougie, y el rubio se adelantó unos cuantos pasos de él. El batería colocó sus brazos en la sudadera mientras su mirada se perdía en las montañas de hojas marrones.
        Conocía aquel tipo de miradas. Una vez más, le añadí un punto a mi confirmación de que algo le ocurría con Izzy, y sin poder evitar intentar ayudar, dejé a Micaela en manos de Tom mientras avanzaba hacía el castaño vacilante. Este levantó sus ojos un segundo hacía mí, y abandonando su burbuja, sus ojos abandonaron el suelo y sonrieron sin ganas.
        -¿Estás bien, Harry? –Fue lo más inteligente que mi mente logró pensar. Me mordí el labio inferior, queriendo añadir algo más alentador, pero esperé a que el silencio del batería terminara.
        -¿Sabes? Eres la primera chica que me pregunta que me ocurre. Los chicos ya lo han hecho, pero de mis amigas, ninguna. Y llegas tú, una recién conocida y se preocupa –Sus ojos me observaron medio instante. Después, me sonrió agradecido -. Prefería hablarlo con una mujer. Creo que entendería más el tema… -Su ceño se frunció antes de carraspear con voz ronca --. Izzy lleva semanas enfadada conmigo.
        -¿Por qué?
        -Se enfada a la más mínima palabra –Dijo con un suspiro. Sus ojos se situaron hacía el frente, mientras se humedecían. –Está muy extraña conmigo, pero solamente conmigo. Como si la hubiera dañado o… -Un gimoteó se escapó de su garganta. Disimuladamente, se situó la mano enfrente de la boca y carraspeó, intentando evitar los rápidos ojos cafés de Tom que había oído aquella fuga -. O como si ya no me quisiera.
        -No digas tonterías, te debe de querer –Dije. Reflexioné un poco antes de añadir: -¿Cuánto tiempo lleváis juntos?
        El rostro del batería se ruborizó un poco, antes de decir con tono orgulloso.
        -Seis años. Y nunca se había comportado tan… distante conmigo, que digamos.
        -Sé le pasará –Fue lo único que logré decir antes de que se formara el silencio. Quería animarle más, darle algún consejo, pero si yo misma no podría encontrar muchas veces significado a los problemas de pareja, no podía aconsejar a otra -.A veces… nuestro estado de ánimo sufre de bipolaridad. Es normal en mujeres.
        Una media sonrisa se dibujó por inercia en sus labios, y asintiendo sin ánimo, añadió por último:
        -Lo sé.
        Y más silencio. Por suerte, Dougie no tardó en volver a nuestra posición, y robándome mi sitio con la lengua sacada, me dio motivos para abandonar al batería. Sin lentitud, anduve hasta Micaela, quién había comenzado una batallita con Tom de cuales eran los platos más sabrosos que podrían existir.
        Mientras ,mis ojos no se separaron del batería, quien decía pocas palabras a los intentos de Dougie de tener una conversación con él. Una simple sonrisa, completamente falsa se dibujaba en sus labios.
        Pero una exclamación proveniente de Mic me hizo alejar el tema y toda preocupación por Harry. Mis ojos se detuvieron en las pequeñas cabinas de piedras, y negándome a afirmar lo que creía aquellos, mis ojos observaron con horror aquellos.
        -¿Esas son las duchas? –Exclamó Dougie, situándose a mi lado. Seguidamente, su vocecilla estalló a carcajadas -. ¿Y las cortinas?
        Una fila de cabinas separadas de columnas de piedra y sin privacidad alguna, se extendían atravesando una planura de césped antes de que el río se extendiera. Miré impresionada a Micaela, quién sonreía pícaramente ante el deterioro de aquellas duchas. Se suponía que tendría que ducharme en aquellas “cosas”.


_______________________________________________________________________________

Ok, se que son capítulos muuuy sosos, no me gustan, para nada, pero intentaré animarlos un poco :) La tablet con teclado aún no me ha entregado el instituto, así que no puedo escribir a todas horas, i'm sorry, pero hay rumores que me la entregarán el lunes :) Mientras, intentaré inspirarme en esta cueva a la que suelen llamar mi habitación, mientras tanto, 
MUCHÍSIMAS GRACIAS A LAS PERSONAS QUE ME COMENTAN Y ME LEEN, me dan ánimos para seguir :)
Eva-

1 comentarios:

clenched soul dijo...

Linda!!! ¿sosos? no, para nada. so, sigue así y excelente historia, en verdad xD te deje unos comentarios en tu otro blog:
Life's muggle, and you're too.
e
SUERTE Y ESPERO QUE TENGAS UN LINDO DÍA!! :p :D :)

Publicar un comentario