martes, 23 de octubre de 2012

Capítulo 16 - Sus retratos


El corazón de Londres, con sus grandes edificios, fuentes y el big ben al final del cielo empezó a otearse cuando el sol caía para dar paso a la mañana. Despegué perezosamente mi frente del cristal, mientras dejaba de concentrarme únicamente en la emisora de radio que emitía canciones de los 90 apenas escuchadas, de las cuales embriagaron el coche muerto de silencio. Todos parecían demasiado cansados como para poder hablar, o siquiera tener ganas de hacerlo.
        -¿Y ahora? –Me preguntó con un hilo de voz Micaela, mientras se estiraba en su asiento -. ¿Vamos a ver a Mike?
        La mirada oscura pero fija de Carrie se fijó en mi, esperando mi respuesta. No sabía que contestar. Era demasiado temprano como para obligar a mi mente a pensar por la fuerza, de modo que me encogí de hombros sin apartar la mirada de la rubia de rizos que me sonreí tenuemente.
        -Seguro que Danny y Dougie ya habrán hecho algún plan para cuando lleguemos –Nos insinuó Carrie arqueando las cejas -. Podréis veniros, obviamente.
        Intercambié una mirada dubitativa con Micaela, quien no dudaba que pensaba lo mismo. Eran demasiadas invitaciones, demasiadas molestias por dos chicas a las que apenas conocían.
        -Otro día. Creo que ahora mismo lo único que pasa por nuestra mente es dormir. Mañana trabajamos –Dije con pesadumbre.
        -Otro día –Aceptó Carrie con una sonrisa, mientras se prometía a ella misma mis palabras.
El coche se detuvo, tal como supuse, enfrente del bar. Las puertas de este estaban cerradas, con una tranquilidad impropia de entre semana. Recogí mis cosas y con educación, Micaela y yo le agradecimos a Harry su hospitalidad.
        -No sé donde vivís, de modo que he parado aquí –Nos informó vacilando -. Si queréis os puedo acercar a casa, no es molestia.
        -Oh, no importa –Negó Mic echándome fuera del coche -. No vivimos lejos, además de que así nos despejamos un poco más del sueño.
        El batería aceptó sin reprochas. Nos despedimos de las chicas y él con una sonrisa, y bajamos del coche. Mis ojos se fijaron en el vehículo oscuro de delante nuestra, el coche de Danny, del cual nadie se podía divisar. De repente, la ventanilla trasera se bajó, y las cabecitas de Thomas y Giovanna se asomaron para despedirse.
        Y sin más despedidas, aparté de un gritito inaudible por parte de Dougie, comenzamos a recorrer la manzana que cotidianamente recorríamos. Por hablar de algo, Mic y yo intercambiábamos comentarios sobre el camping, positivos y agradeciendo la gratitud que habían mostrado todos hacía nosotras. Ambas nos sentíamos acopladas.
        -¿Te apetece ir a ver a Lara? Tal vez así veamos que les ha ocurrido a sus cuadros –Propuse cuando llegamos al límite, donde nos separamos.
        -¿Estará despierta?
        -No lo dudo. Le gusta madrugar. Dice que es cuando más inspiración le llega –Micaela asintió con inercia -. Creo que vive a tres manzanas más lejos de aquí.
        -Cinco –Corrigió con una dura sonrisa mi amiga, mientras iniciaba la marcha. A ninguna le apetecía caminar cinco manzanas, pero el dinero escaseaba para un taxi aquella mañana de domingo.



        La robusta puerta de madera se entreabrió, titubeando mientras dejaba ver unos oscuros, profundos y grandes ojos negros. Estos se achinaron al reconocernos, y volviendo a cerrar la puerta en nuestras narices y unos cuantos sonidos de cadenas y cerraduras deshacerse, dieron paso a Lara despeinada y con un pijama más grande que ella.
        -Chicas, -Dijo casi con un suspiro mientras se lanzaba a abrazarnos -. ¿qué hacéis aquí tan pronto?
        -Venimos de un camping y decidimos pasarnos para ver como estás –La saludé entrando a su casa -. ¿Qué tal las pinturas?
        El orden del pequeño piso me lo confirmaron. Entre los ventanales grandes, sofás y mesa se extendían grandes cuadros de los cuales ya había apreciado, pero estos habían sido modificados con grandes manchas decoloradas por encima, obviamente estropeando la pintura. Parecía que hubieran salpicado las obras de arte con un pincel lleno de lejía.
        -Me pasó el viernes –Dijo Lara con un suspiro mientras caminaba hacía la mesa, cogiendo un cuadro donde se podría apreciar a una mujer andando sola por un largo callejón, iluminado apenas por una débil farola -. Aparte de que la lavadora se estropeó, y cayó justamente cuando la ropa blanca se estaba limpiando con lejía, -Sonreí con sigilo al adivinarlo –la puertecilla reventó y recorrió toda la casa. Los cuadros ya estaban preparados para ser expuestos... –Dijo con una triste sonrisa.
        Sabía perfectamente lo importante que era la exposición en la que iba a participar Lara. Llevaba meses pintando aquellos magníficos cuadros, para nada al final,y por mucho que sonriera sabía que había llorado por la estropeación.
        Caminé hasta ella y le acaricié el hombro, mientras acariciaba la textura del cuadro.
        -Hay más exposiciones, además de que así podrás hacerlas mejor.
        -Gracias, Kay –Me agradeció con un suspiro y una sonrisa. Se revolvió su despeinada cabellera castaña antes de añadir: -, bueno, ¿dónde os metisteis ayer y el viernes?
        -Unos amigos nos invitaron a un camping –Dijo Micaela sentándose en el desgastado sofá, manchado de colores de pintura -. Unos amigos que hicimos en el bar, vamos. Te los presentaremos.
        -Oh, no hace falta –Sonrió con ternura -. Mike y yo lo supusimos, aunque me habló de un tal James.
        -Cómo no –Dije con una risita -. Conocimos al tal James y dos amigos suyos que resultaron tener en el pasado un grupo por el que Mike estaba enamorado –Rodé los ojos -. Y luego nos trajeron a unos amigos de otro grupo de música que…
        -McFly, ¿no? –Asentimos -. Me ha contado la historia. Harry, Danny, Dexter y Tom, ¿no?
        -Dougie –Le corregí con una carcajada -. ¿Sabes quienes son?
        -En absoluto. Simplemente me estuvo dando la tabarra todos los días mientras me los describía a todos –Caminó hacía la esquina donde se encontraba la televisión, y de la pared levantó un cuadro que no estaba salpicado por lejía -. Sus explicaciones me sirvieron como inspiración.
        Cuatro individuos pintados de forma ensombrecida sin que se les pudiera apreciar el rostro estaban dibujados. Pero en las cuatro siluetas, había perfectamente plasmado un carácter y forma que no dudé en diferenciarlos. Tom, con su cabello levantado por la gomina y la forma de su cara era el primero, seguido por una cara un poco más redonda y unos pequeños ricitos en el cabello: Danny. Luego, un pelo con forma un poco más de tazón y un flequillo más claro al tono de cabellos de los demás estaba plasmado, y la altura de este individuo era un poco inferior a las otras tres figuras. Y a su lado, con la espalda corpulenta que poseía Harry, un poco más llena de músculos que la realidad pero la cresta que este llevaba perfectamente diferenciada, estaba allí.
        -Dios mío Lara, los has plasmado –Me asombré con una mueca -. ¿De verdad que no sabes como son?
        -No, aún no –Frunció el ceño -. ¿Se parecen? La cara no está dibujada, no llego a tanto, pero más o menos por la forma en la que me los describió Mike pude hacerme una idea.
        -Tienes que enseñarles este cuadro –Comentó Mic con una sonrisa -. ¡Está genial! Seguro que les encantará.
        -Tal vez puedan venir a mi próxima exposición, y así saber si los he representado bien o mal –Propuso Lara alzando las cejas. Nosotras asentimos -. ¡Genial! 
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Espero que os vaya gustando :3 Agradezco mucho los comentarios, de veras, e intentaré animar en cuanto pueda el fic. Bueno, aquí ya se ve más a Lara, que irá incorporándose al fic cada vez más y más.
Mientras, sigan el fic. No lo abandonaré.

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