Con inercia, aferré la olla hasta el fuego que se había
encargado Dougie de encender a duros intentos y dejé que la carne se cocinara.
Me había ofrecido voluntaria para preparar la cena aquel día, pero ni yo misma
sabía hacer grandes maravillas culinarias. Simplemente quería ayudar para
agradecer aquella improvisada acampada.
La carne
comenzó a adoptar aquel color rojizo que tanto conocía. Cocinar no era lo mío:
podía salirme bien hecha por fuera, y cruda por dentro, y nunca había logrado
preparar algo decente si Mike no estaba a mi lado. Y aquel día, me faltaba él.
-Te van a
salir mal –Oí a mis espaldas.
Con tranquilidad, giré la cabeza hasta encontrar a la
persona que me había hablado. Danny Jones se acercaba a la pequeña hoguera que
iba iluminando la estancia confirme caía la noche. Apenas media hora más, y la
oscuridad volvería a inundarnos, pero las suaves facciones de Danny y sus
incontables pecas lograban verse aún. Sonreí mientras me encogía de hombros y
me volvía a girar hacía la hoguera.
-Siempre me
salen crudas.
No te sus pasos pisar las hojas secas caídas de las altas
copas de aquellos árboles, y antes de que me diera cuenta, su figura se estaba
sentando a mi lado, sobre el tronco que se había encargado de llevar Harry para
que nos pudiéramos sentar. Mi mirada evitó observarle, y cuando me di cuenta,
mis manos habían comenzado a temblar, sujetando aún con las pinzas los trozos
de carne. Dejé descansar el hierro para evitar que aquel pecoso se diera
cuenta.
-Prueba ha
hacerle un corté a la carne, así se cocinará por dentro –Dijo aferrando esta
vez las pinzas. Miré con detalle como, con ayuda de uno de los cuchillos que
había dejado limpios Tom, abría la carne y la volvía a dejar en el fuego. Mi
piel se erizó cuando noté el silencio del momento -. Cocinar no es tu fuerte,
¿verdad?
-Oh, para
nada. Puede que sea una de las peores cosas que se me den –Dije con una media
sonrisa.
-¿Y entonces
que se te da bien? –Fruncí el ceño. Pocas cosas se me daban bien, muy pocas por
no decir ninguna. Levanté la mirada hasta él para descubrir que sus ojos me
observaba atentamente. Incapaz de contestar, me encogí de hombros -. Algo se te
debe de dar bien.
-A los quince
años tocaba el piano. Mi tío me dio clases particulares, y bueno, no tocaba
mal. Pero el piano estaba en casa de mi abuela, y bueno… antes de hacer los
diez y siete, ella falleció y vendieron la casa. Desde entonces he tocado muy
pocas veces más el piano.
-Cuando vayas
a casa de Tom, prepárate para oírle tocar el piano. Y seguro que te lo dejará
–Sonreí en silencio ante su sugerencia mientras evocaba inevitablemente
aquellos viejos recuerdos. -. ¿Nada más?
-No tengo
casi ninguna habilidad. –Danny me arqueó una ceja, pero antes de que me negará
lo contrario, me apresuré a seguir. No era modestia, si no realidad: - ¿Y tú,
Danny Jones?
-La guitarra,
diría yo –Dijo apartando la mirada mientras sonreía orgulloso -. La toco desde
pequeño y siempre ha sido como mi más fiel objeto. Si no hubiera empezado a
tocarla, Mcfly puede que no hubiera existido, lo que quiere decir que no
hubiera conocido a Tom, Dougie y Harry.
-¿Cuánto
tiempo lleva Mcfly? –Pregunté con curiosidad. Apenas hacía unos días que me
había enterado de su grupo de música y no sabía nada de ellos .
-Nos juntamos
en 2003, hace ya tiempo. Llevamos 8 años juntos, pero se han pasando volando
–Su mirada se reflejó en el fuego, perdida en pensamientos -. Juntarnos fue la
mejor decisión que creo haber tomado jamás.
Y eso que acudí a la audición de Tom por error.
-Será el
destino –Dije con una carcajada. El ceño de Danny se frunció, y su mirada
pareció a travesarme. Mi risa desapareció, ruborizada -. ¿Qué ocurre?
-¿Crees en el
destino? –Me preguntó. Aquella pregunta me hizo imitarle, y apartando la mirada
de él, pensé varias veces mi respuesta.
-No. He
dudado tantas veces de este que ya me niego a creer. ¿Tú crees en él?
-A veces,
depende de en que sentido… pero tal vez sea verdad, quién sabe –Me encogí de
hombros mientras alejaba los trozos de carne del fuego, casi ya cocinados -.
Kay, ¿has visto a Tom?
-Se había ido
a dar una vuelta con Giovanna –Dije evocando. La mirada de Danny se apartó de
mi mientras se dedicaba a buscar entre la espesura de los árboles, pero la
oscuridad ya casi reinaba en todo el camping -. Creo que iré a llamar a los
otros.
-Yo me
encargo de Tom –Dijo de carrerilla, y sin ninguna acción más, se levantó
rápidamente del tronco y echó a andar a grandes zancadas hacía la oscuridad. La
confusión reinó en mi y cierta curiosidad sobre lo que le había pasado se asomó
en mí.
POV
DANNY
Eché a andar
lo más rápido que pude en busca de Tom. Un revuelco de emociones se agitaba en
mi interior, y mi estómago parecía sofocarse al pensar en lo que pasaba.
Emoción, sorpresa, miedo tal vez, y furia hacía Tom me bombardeaba. Él sabía lo
que había ocurrido desde el principio, él sabía aquello vivido hace un año
había sido verdad pero se lo había mantenido en secreto, sin necesidad de
contármelo. Y aquello no me resultaba realmente justo hacía mí.
De soslayo,
diferencié su risa cerca de una farola que extrañamente residía cerca de la
carretera. Cambié el rumbo de mis pasos, y diferenciando entre la luz su rubia
cabellera y los rizos de Giovanna, no me detuve hasta llegar a él.
-Danny, ¿qué
haces aquí? –Dijo con una de sus cotidianas sonrisas, pero apreté mi mandíbula
con fuerza. La sonrisa de Tom desapareció y por seguridad, su cuerpo se separó
un poco de Giovanna, quién me miraba fijamente -. ¿Qué te ocurre, Dan?
-Tú lo sabías
desde el principio, ¿Verdad? –El ceño del rubio se frunció -. Sabes
perfectamente de lo que hablo, Thomas. ¿Giovanna también lo sabe? Antes se lo
hubieras contado a ella que a mí. ¡A mí, a quien realmente le afecta este tema!
¿No sabes las consecuencias que puede traer esto? ¡Se supone que no eran más
que pamplinas!
-¿De qué
estas hablando? –Dijo con voz pausada.
-De Kay, Tom,
de Kay –Dije con un susurro, evitando oídos curiosos. El rostro de mi amigo se
ensombreció cuando comprendió la gravedad de la situación -. Sabías que era
ella de quién habló aquella pitonisa hace año, pero no me lo dijiste. Te lo
mantuviste callado como si fuera un juego, ¿verdad? –Su mandíbula se tensó, sin
hablar -. ¿Sabes lo que puede ocurrir, no? ¡Y encima te la traes al campamento,
para que la conozco!
-Fue Dougie
quién la invitó. –Dijo secamente. Sus ojos cafés me miraban de forma madura, y
arrepentida al mismo tiempo -. Sí, puede que sospechara de quién era ella desde
el día en que la conocí en el bar, pero ¿no se supone que no creías en estas
cosas? ¿Entonces a que viene este carácter, Daniel?
-Estoy así
porque ahora mismo, todo lo que dijo aquella pitonisa del diablo puede ocurrir,
¡y no quiero que así sea! Además de que deberías haberme avisado desde el
principio de que era ella… ¡desde el principio!
-Se supone
que si era ella, tú te darías cuenta, ¿no es así? –Una ceja se arqueó en su
rostro, pícaro -. Las cosas no ocurren si tú no quieres, es cosa tuya, pero
ahora no debes culpar a una chica de apenas veinte años de algo que ella no
puede ni sospechar. A esto se le llama des…
-¿Destino?
–Bufé mientras soltaba una carcajada y posaba mis manos en mi cadera -. No me
digas.
-¿Qué ocurre
aquí, chicos? –Preguntó suave Giovanna, mirándonos confusa. Había olvidado que
ella estaba delante, y por lo que al parecer, ella no tenía ni idea de quién
era Kay.
-Gio, ¿te
acuerdas aquel día en que acompañé a Danny a ver a la vidente esta de la que le
hablaron Douge y Harry? –La castaña asintió, atenta -. ¿Y de lo que le predijo
sobre la chica que… bueno, llegaría?
-Venga ya, se
supone que eso son palabrerías necias –Exclamó la chica de rizos. Yo arqueé las
cejas, con obviedad, pero ella simplemente se dedicó a mirarnos sorprendida -.
¿Es Kay? ¿Cómo os basáis en eso?
-Camarera,
más joven que él, una peculiar personalidad algo extraña de la que habló
aquella mujer, y según dijo, de una forma de ser que atraería a…
-¿He dicho yo
que me haya atraído? –Exclamé en defensa propia -. Simplemente me he dado
cuenta de que… es ella.
Fruncí el
ceño, reflexionando de sus palabras. Era verdad, por mucho que negara que
aquella chica no me había llegado a llamar la atención. Aquel mismo día, había
aprovechado su soledad en la hoguera para tener una oportunidad en la que
hablar, por conocerla un poco más. No me había parado a medir la gravedad de
esto hasta que el tema del destino había salido. Y todo había ocurrido sin que
yo me diera cuenta, y delante de mis narices.
-¿Entonces
que vas a hacer, Danny? –Me preguntó Giovanna con una de sus cordiales
sonrisas. Encogiéndome de hombros, intenté sonar razonable.
-Evitarla. Yo
a Georgia la quiero ante todo.
La delicada cabeza de la castaña asintió, mientras Tom
sonreí a escondidas. Le dediqué una mirada severa, pero finalmente le sonreí
sin evitarlo. Me era imposible enfadarme con Tom.
-La cena está
lista.
Y fui el primero en volver hacía la hoguera.
____________________________________________________________________________________________________________
Podéis seguir el blog sin problemas Ü muchas gracias a tod@s!
1 comentarios:
dahhh!!! Hola Linda!!! que genial capitulo. so, necesito saber ahora mismo que sucede con Danny... este fic es tan genial!!! asdfghjklñ! so...
SUERTE Y BESOS :p :) :D xD
PD: por el amor de los dioses olimpicos, postea rápidamente el siguiente capitulo
Publicar un comentario