miércoles, 17 de octubre de 2012

Capítulo 14 -El tiempo da la solución


                                                                              POV KAY

Noté que parte de la gran tensión que había acumulado desapareció cuando, una vez todos reunidos dieron comienzo a la cena, sus caras no adoptaron una mueca de asquerosidad al notar la carne cruda. Y ciertamente, aquella vez me habían salido raramente sabrosas.
        Levanté con gratitud la mirada hacía Danny. Sus ojos me observaron de reojo, pero cuando embocé mi sonrisa en señal de darle las gracias, su cabeza se volteó hacía el lado contrario de donde yo estaba y su mirada se apartó por completo de mi, totalmente indiferente.
        Intenté no inmutarme y seguir cenando, mientas el crepitar del fuego se unía a una conversación de todo el grupo pero de la cual no estaba unida. Pero inevitablemente, mi mirada siguió buscando cada cuán la mirada de mi nuevo amigo, pero este parecía no saber que yo existía en aquel grupo.
        -Por cierto Kay –Me llamó casi al final de la cena Micaela -. Hoy Lara me ha enviado un mensaje de que su próxima exposición no será hasta dentro de mucho –Fruncí el ceño pero no hizo falta que preguntara por qué. Mic se me adelantó: -Dice que ha tenido un accidente con los cuadros y que no va a poder presentar nada.
        -Vaya, que lástima –Dije terminándome mi último trozo de carne -. Parecía bastante emocionada en presentarlos.
        -Emocionada es poco. ¡Llevaba meses pintándolos! Si se les ha estropeado hasta el punto de tener que tirarlos a la basura, me temo que volverá a tardar meses en tener alguna oportunidad de exposición.
        -Lara no se redirá, Mic. La conoces y la conozco.
Micaela asintió la cabeza mientras su suave cabellera rubia contoneó en el aire. El silencio se hizo en el grupo, y bastó la sugerencia mía y de Giovanna para ponernos a limpiar los utensilios utilizados. Los demás decidieron disfrutar de las últimas horas de luz en las pocas farolas situadas del camping.
        -Yo me encargo de mojar los platos, Gi –Le sugerí, quitándole la gran pila de platos sucios de los brazos. Ella asintió mientras me dedicaba una sonrisa peculiar.
        Con lentitud, caminé con delicadeza hasta el río. A aquello no se le podía llamar limpiar platos, porque claramente el agua del río llegaba a estar más sucia que nuestras propias bocas juntas, pero el entorno estaba demasiado oscuro como para ir a buscar el agua corriente. Mis pisadas crujían en compañía de las hojas, mientras el bullicio lejano de las demás personas resonaba entre los altos troncos. Aún así, con aquella señal de vida y voces en el alrededor, me sentí sola entre el frío.
        Me senté con las piernas cruzadas cerca de la orilla, lo bastante cerca como para lavar los platos pero lejos de mancharme. Con inercia, me puse ha hacer mi tarea, hasta que de pronto y con las ramas y hojas que habían por todos sitios, crujieron y me alertaron de la presencia de alguien. Instantáneamente y asustada, giré mi cuerpo para observar quién se acercaba.
        Noté más ligereza en mi cuerpo cuando la tensión desapareció al ver que se trataba de Dougie. Su pequeño cuerpo delgado estaba con las piernas cruzadas, las manos en los bolsillos de los pitillos y una chaqueta fina como único abrigo. Su suave flequillo rubio apenas dejaba ver unas pequeñas rendijas como ojos. Con amabilidad, sonreí mientras me volvía hacía el río.
        -Doug, me has dado un susto de muerte.
        -Lo siento –Se disculpó. No me inmuté cuando oí sus pasos acercarse un poco más -. Venía a… pasar el tiempo –Dijo. Me volví hacía el mientras dejaba el plato en la gran pila -. Todos están con sus asuntos y ahora mismo estoy un poco melancólico.
        -Oh, conozco perfectamente la sensación –Dije con una suave sonrisa, mientras cogía la pila de platos al mismo tiempo que me levantaba -. ¿Amor, puede ser?
        -Sí, es sobre Frankie.
        -¿Qué ocurre con ella? –Le pregunté mientras no evitaba que Dougie cogiera la mitad de platos para ayudarme.
        Su respiración se pausó un poco antes de hablar. Podía notar un pequeño desespero por desahogarse o tal vez por encontrar alguna solución al problema que debía tener.
        -Últimamente está muy hostil y malhumorada. No le apetece hacer nada, ni salir, ni siquiera estar conmigo –Su aspecto de niño pequeño me pareció más madura que nunca cuando perdió su mirada en la espesura de los árboles -. ¿Ves la crisis que están pasando Harry e Izzy? No es nada comparado con como estamos nosotros. Frankie se enfada enseguida, yo intento solucionarlo pero no tengo mucha paciencia que digamos. Y la situación se me está yendo de las manos.
        -¿Problemas de qué, Dougie? –Pregunté con un hilo de voz preocupante -. Tal vez debáis hablarlo… todas las parejas pasan crisis.
        -No es la primera. Hace tiempo también lo pasamos mal, y corté con ella. No pensé, no se por qué lo hice, pero tuve suerte y ella no fue orgullosa en pedirme volver. Pero ahora todo ese orgullo y mal carácter ha salido ante la más mínima rozadura.
        -Deberíais hablarlo. Nosotras tenemos muchos calentamientos de cabeza y a veces simplemente queremos que…
        -Lo hemos hablado, pero es imposible mantener una conversación civilizada –Su rostro se crispó con una mueca de enfado, apretando la mandíbula -. Somos personas demasiado diferentes…
        No pude contestar rápidamente. Me planteé la situación. La arisca y seca Frankie que apenas conocía discutiendo con el niño bueno de Dougie. No conocía bien a ninguno, pero sabía la situación por la que pasaban, y lo peor era que no podía dar una solución objetiva.
        Respiré profundamente antes de decir con impotencia:
        -El tiempo dará solución a la cosa. Tal vez ahora sea inevitable pasarlo mal, pero al final habrá el mejor resultado.
        Doug frunció suavemente el ceño, midiendo mis palabras, y finalmente sonrió mientras me miraba. Intentaba parecer feliz, se notaba, pero inconscientemente le acaricié el hombro con mi mano libre.
        -Me alegro de haberte invitado, Kay –Susurró achinando sus ojos, y con un poco más de confianza regresamos a nuestras tiendas.

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