Con cuidado, observé la última foto que quedaba en la
cómoda. Harry e Izzy se daban un tierno beso, ambos sonriendo y felices. La
foto habría sido tomada años atrás, con diferencia. Con un suspiro confuso, la
dejé en la mochila que me había prestado Harry para dejar todos los recuerdos.
El amor era tan maravilloso pero terrorífico al mismo tiempo.
Con un golpe
seco y casi sin divisarlo, vi como el batería soltaba collares i más fotos en
la bolsa. La cerró de forma vehemente, y se quedó observándola con cuidado.
Fijando mi mirada aún borrosa en él, pude ver como sus ojos consumidos por el
alcohol de aquella noche se resistían a llorar de nuevo.
-¿Puedes
ayudarme a dejarla encima del armario? –Me pidió con una suave sonrisa y en
silencio, asentí.
Agarré por un
extremo la bolsa, y para mi sorpresa descubrí más kilos de los que creía.
Sujetándola firmemente entre los dos, la extendimos por encima de nuestras
cabezas, y encargándome de abrir el armario empotrado con malabares, tiramos de
un empujón la mochila a la estantería de arriba. Al parecer y extrañamente,
aquella vez la mochila no resbaló y volvió a caer.
Suspiré,
recuperando fuerzas mientras me apoyaba en la madera del armario. Habrían
pasado veinte minutos desde que habíamos subido pero la música y el bullicio se
oía a lo lejos, y diferencié como la llama fiestera se iba apagando. Harry se
removió el cabello con paso tambaleante, y me convencí más de que el alcohol
aún no nos había bajado.
-No tardarán
en apagar la música e irse. Cuando Tom saque su vena madura, se encargará de
todo –Rió mientras ladeaba la cabeza con obviedad -. Es Tom Fletcher.
-Si
dependiera de Danny, creo que la mejor idea sería no bajar abajo nunca más
–Dije entre una carcajada y Harry no tardó en unirse a mí -. Él ya iba bastante
borrachito a principio de la fiesta.
-Danny
siempre va. Pero suerte que tiene a Georgia para tensarlo, porque si no, no
quiero ni imaginar de que es capaz de hacer en mi casa –Rodó los ojos mientras
caminaba lentamente hasta la mitad de la espaciosa habitación -. Allí abajo me
siento… acorralado –Abrió el cajón de cómoda y escarbó entre las camisas -. No
me preguntes cuanto tiempo lleva esto aquí, ni porque lo tengo guardado pero
bueno…
Deshizo todas
las camisas, pero finalmente extrajo de ellas una botellita de metal; una
cantimplora de alcohol. Desenroscó el frasco mientras me lo acercaba a la nariz
para oler, y a duros esfuerzos diferencié el olor a vino. Cerró como pudo la
cómoda y dio un largo trago, para luego tendérmelo hacía mí.
-Aún queda
noche por delante –Dijo teniendo una arcada.
Por primera vez en toda la noche, pensé con claridad. La
idea me tentaba y una parte de mi quería seguir bebiendo, pero sabía mis
límites, de modo que aferré la botella de Harry con fuerza para arrebatársela
pero su fuerza superó la mía. Se libró de mi fuerza con suma facilidad mientras
me miraba con el ceño fruncido.
-Ya has
bebido bastante –Le dije acercándome a él para intentar cogerle el frasco, pero
su brazo me esquivó con demasiada facilidad.
-¿Y tú no?
–Dijo escondiendo sus manos detrás de su
espaldas. Por un momento, me apegué a su pecho para intentar hallar sus manos,
pero tan pronto como caí en la cuenta que se escondían detrás suyas volvió a
torearme -. No seas tan lista.
-¡Yo no
quiero beber más! –Dije con voz grave mientras sonreía. Él carcajeó sin
creérselo, y sin yo darme cuenta, dio otro trago -. Harry, te sentará mal…
-Bah, bebe
–Me incitó, y con suave movimiento me encontré el frasco rozando mis labios.
Hice ademán de beber, pero tan pronto noté como mis manos
agarraban con firmeza el hierro, se lo arrebaté de las manos. Harry hizo algún
tipo de quejido, y con lentitud intentó volver a quitarme su botella. Lo
escondí detrás mía, y caminando un par de pasos hacía atrás, me negué
rotundamente a dárselo.
-Te sentará
mal, Harold –Le dije con una carcajada, pero apenas tuve tiempo de escapar.
Con un movimiento rápido, me vi atrapada por los brazos de
Harry rodeándome la cintura impidiéndome escaparme. Forcejeé como pude,
agarrando con mayor fuerza el frasco mientras rompía a carcajadas. Entre
tambaleos y mientras la habitación parecía dar vueltas, mis pies tropezaron con
los suyos y con un golpe secos caímos encima de la alfombra.
Cuando mis
risas cesaron un poco y empecé a volver a oír la música en el piso inferior, me
percaté de que mis manos estaban libres. Me senté en el suelo y miré a Harry
rápidamente, quien se aferraba el estómago y soltaba carcajadas de vez en
cuando. Comprobando que no tenía su frasco, miré a mi otro lado, y para horror
mío una mancha rojo oscuro se había vertido en el parquet.
-Harry… -Dije
mientras me tapaba la boca soltando una bocanada de aire acompañada de una
carcajada.
Al oír mi
voz, pareció darse cuenta del porque de nuestro pequeño enfrentamiento. Se
sentó en el suelo, a mi lado, mientras su mirada divisaba fácilmente el vino
caído. Me miró con una sonrisa en los ojos mientras me acusaba con sus ojos
claros.
-Lo vas a
limpiar tú.
-¿Yo? ¡Es
culpa tuya! Si no hubieras tenido el recelo de beber ahora ano habría mancha –Dije
con una carcajada, pero el solamente se dedicó a alcanzar con el brazo el papel
de rollo de encima de la mesa -. No pienso limpiarlo.
-¿Qué no? –Me
desafió arqueando una ceja, y con mirada pícara, untó un trozo de papel en el
vino vertido y me lo lanzó a la cara.
Para mi pala
suerte, noté como el pegajoso papel golpeaba mi cara y me salpicaba, y sin
caer, el olor a vino llegó a mi olfato. El estómago se me removió al oler más
alcohol, y con una mueca de asco me quité rápidamente el pegote. Miré a Harry
con mirada asesina e intentando apuntar con la mayor puntería posible, le lancé
de nuevo el pegote, que golpeó su cabellera castaña.
Con un
quejido y un suave zarandeó de cabeza que bastó para deshacerse del papel, el
cuerpo del batería se lanzó hacía mi y volvió a rodearme por la cintura para
impedirme moverme. Forcejeé para escapar, pero sus brazos había atrapado los
míos y apenas podía moverme con su peso encima. Reí mientras el estómago me
dolía por la presión, pero ignorándolo, seguí intentando escapar de los
músculos del batería.
Pero pronto
me di cuenta de que era inútil. La fuerza de Harry no era ni comparable con la
mía, de modo que dejé de desperdiciar fuerzas y paré. El corazón se me aceleró
medio segundo cuando noté la cercanía de su cara, y mis risas cesaron. Él
pareció no darse cuenta de que apenas nuestras narices se rozaban, nuestro
aliento se juntaba y ambos estábamos demasiado apegados hasta que su sonrisa se
borró por completo. Miré fijamente sus ojos, hundiéndome en el océano que representaban
intentando descifrarlos, pero me resultó imposible. Sabía perfectamente que
también era una situación incómoda para él, porque a pesar de notar aún la
tristeza en sus ojos, algo había en ellos que parecía dudar.
Y mi corazón
dio un revuelco cuando de repente y sin darme cuenta de que había dejado de
intentar retenerme, su mano rozó mi mentón. Mi respiración se me entrecortó y
notaba como el alcohol me provocaba impulsos que jamás habría tenido al estar
sobria. Con suavidad e incluso cariño, sus dedos acariciaron mis mejillas, y
antes de que siquiera mis pensamientos se ordenaran, su cara cortó distancias y
me besó, despertando una explosión en mi estómago mientras mis manos rodeaban
su cuello automáticamente.
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Ok, noto que los capítulos están más sosos, les faltan algo, oh right, pero bueno, a la marcha intentaré animarlos más. Como veis, este capítulo está un poco más movidito ê.ê no tardaré en subir el siguiente, marmotas.
http://evamcgirls.tumblr.com/post/35661898431/down-down-mcfly-new-song
1 comentarios:
hola esta molt be y engancha molt. Interesant me e quedat en les ganes d mes escriu pronte el proxim capitul. besos eres la millor
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