martes, 13 de noviembre de 2012

Capítulo 20 -La mancha de vino..


Con cuidado, observé la última foto que quedaba en la cómoda. Harry e Izzy se daban un tierno beso, ambos sonriendo y felices. La foto habría sido tomada años atrás, con diferencia. Con un suspiro confuso, la dejé en la mochila que me había prestado Harry para dejar todos los recuerdos. El amor era tan maravilloso pero terrorífico al mismo tiempo.
        Con un golpe seco y casi sin divisarlo, vi como el batería soltaba collares i más fotos en la bolsa. La cerró de forma vehemente, y se quedó observándola con cuidado. Fijando mi mirada aún borrosa en él, pude ver como sus ojos consumidos por el alcohol de aquella noche se resistían a llorar de nuevo.
        -¿Puedes ayudarme a dejarla encima del armario? –Me pidió con una suave sonrisa y en silencio, asentí.
        Agarré por un extremo la bolsa, y para mi sorpresa descubrí más kilos de los que creía. Sujetándola firmemente entre los dos, la extendimos por encima de nuestras cabezas, y encargándome de abrir el armario empotrado con malabares, tiramos de un empujón la mochila a la estantería de arriba. Al parecer y extrañamente, aquella vez la mochila no resbaló y volvió a caer.
        Suspiré, recuperando fuerzas mientras me apoyaba en la madera del armario. Habrían pasado veinte minutos desde que habíamos subido pero la música y el bullicio se oía a lo lejos, y diferencié como la llama fiestera se iba apagando. Harry se removió el cabello con paso tambaleante, y me convencí más de que el alcohol aún no nos había bajado.
        -No tardarán en apagar la música e irse. Cuando Tom saque su vena madura, se encargará de todo –Rió mientras ladeaba la cabeza con obviedad -. Es Tom Fletcher.
        -Si dependiera de Danny, creo que la mejor idea sería no bajar abajo nunca más –Dije entre una carcajada y Harry no tardó en unirse a mí -. Él ya iba bastante borrachito a principio de la fiesta.
        -Danny siempre va. Pero suerte que tiene a Georgia para tensarlo, porque si no, no quiero ni imaginar de que es capaz de hacer en mi casa –Rodó los ojos mientras caminaba lentamente hasta la mitad de la espaciosa habitación -. Allí abajo me siento… acorralado –Abrió el cajón de cómoda y escarbó entre las camisas -. No me preguntes cuanto tiempo lleva esto aquí, ni porque lo tengo guardado pero bueno…
        Deshizo todas las camisas, pero finalmente extrajo de ellas una botellita de metal; una cantimplora de alcohol. Desenroscó el frasco mientras me lo acercaba a la nariz para oler, y a duros esfuerzos diferencié el olor a vino. Cerró como pudo la cómoda y dio un largo trago, para luego tendérmelo hacía mí.
        -Aún queda noche por delante –Dijo teniendo una arcada.
Por primera vez en toda la noche, pensé con claridad. La idea me tentaba y una parte de mi quería seguir bebiendo, pero sabía mis límites, de modo que aferré la botella de Harry con fuerza para arrebatársela pero su fuerza superó la mía. Se libró de mi fuerza con suma facilidad mientras me miraba con el ceño fruncido.
        -Ya has bebido bastante –Le dije acercándome a él para intentar cogerle el frasco, pero su brazo me esquivó con demasiada facilidad.
        -¿Y tú no? –Dijo escondiendo  sus manos detrás de su espaldas. Por un momento, me apegué a su pecho para intentar hallar sus manos, pero tan pronto como caí en la cuenta que se escondían detrás suyas volvió a torearme -. No seas tan lista.
        -¡Yo no quiero beber más! –Dije con voz grave mientras sonreía. Él carcajeó sin creérselo, y sin yo darme cuenta, dio otro trago -. Harry, te sentará mal…
        -Bah, bebe –Me incitó, y con suave movimiento me encontré el frasco rozando mis labios.
Hice ademán de beber, pero tan pronto noté como mis manos agarraban con firmeza el hierro, se lo arrebaté de las manos. Harry hizo algún tipo de quejido, y con lentitud intentó volver a quitarme su botella. Lo escondí detrás mía, y caminando un par de pasos hacía atrás, me negué rotundamente a dárselo.
        -Te sentará mal, Harold –Le dije con una carcajada, pero apenas tuve tiempo de escapar.
Con un movimiento rápido, me vi atrapada por los brazos de Harry rodeándome la cintura impidiéndome escaparme. Forcejeé como pude, agarrando con mayor fuerza el frasco mientras rompía a carcajadas. Entre tambaleos y mientras la habitación parecía dar vueltas, mis pies tropezaron con los suyos y con un golpe secos caímos encima de la alfombra.
        Cuando mis risas cesaron un poco y empecé a volver a oír la música en el piso inferior, me percaté de que mis manos estaban libres. Me senté en el suelo y miré a Harry rápidamente, quien se aferraba el estómago y soltaba carcajadas de vez en cuando. Comprobando que no tenía su frasco, miré a mi otro lado, y para horror mío una mancha rojo oscuro se había vertido en el parquet.
        -Harry… -Dije mientras me tapaba la boca soltando una bocanada de aire acompañada de una carcajada.
        Al oír mi voz, pareció darse cuenta del porque de nuestro pequeño enfrentamiento. Se sentó en el suelo, a mi lado, mientras su mirada divisaba fácilmente el vino caído. Me miró con una sonrisa en los ojos mientras me acusaba con sus ojos claros.
        -Lo vas a limpiar tú.
        -¿Yo? ¡Es culpa tuya! Si no hubieras tenido el recelo de beber ahora ano habría mancha –Dije con una carcajada, pero el solamente se dedicó a alcanzar con el brazo el papel de rollo de encima de la mesa -. No pienso limpiarlo.
        -¿Qué no? –Me desafió arqueando una ceja, y con mirada pícara, untó un trozo de papel en el vino vertido y me lo lanzó a la cara.
        Para mi pala suerte, noté como el pegajoso papel golpeaba mi cara y me salpicaba, y sin caer, el olor a vino llegó a mi olfato. El estómago se me removió al oler más alcohol, y con una mueca de asco me quité rápidamente el pegote. Miré a Harry con mirada asesina e intentando apuntar con la mayor puntería posible, le lancé de nuevo el pegote, que golpeó su cabellera castaña.
        Con un quejido y un suave zarandeó de cabeza que bastó para deshacerse del papel, el cuerpo del batería se lanzó hacía mi y volvió a rodearme por la cintura para impedirme moverme. Forcejeé para escapar, pero sus brazos había atrapado los míos y apenas podía moverme con su peso encima. Reí mientras el estómago me dolía por la presión, pero ignorándolo, seguí intentando escapar de los músculos del batería.
        Pero pronto me di cuenta de que era inútil. La fuerza de Harry no era ni comparable con la mía, de modo que dejé de desperdiciar fuerzas y paré. El corazón se me aceleró medio segundo cuando noté la cercanía de su cara, y mis risas cesaron. Él pareció no darse cuenta de que apenas nuestras narices se rozaban, nuestro aliento se juntaba y ambos estábamos demasiado apegados hasta que su sonrisa se borró por completo. Miré fijamente sus ojos, hundiéndome en el océano que representaban intentando descifrarlos, pero me resultó imposible. Sabía perfectamente que también era una situación incómoda para él, porque a pesar de notar aún la tristeza en sus ojos, algo había en ellos que parecía dudar.
        Y mi corazón dio un revuelco cuando de repente y sin darme cuenta de que había dejado de intentar retenerme, su mano rozó mi mentón. Mi respiración se me entrecortó y notaba como el alcohol me provocaba impulsos que jamás habría tenido al estar sobria. Con suavidad e incluso cariño, sus dedos acariciaron mis mejillas, y antes de que siquiera mis pensamientos se ordenaran, su cara cortó distancias y me besó, despertando una explosión en mi estómago mientras mis manos rodeaban su cuello automáticamente.  

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Ok, noto que los capítulos están más sosos, les faltan algo, oh right, pero bueno, a la marcha intentaré animarlos más. Como veis, este capítulo está un poco más movidito ê.ê no tardaré en subir el siguiente, marmotas.

http://evamcgirls.tumblr.com/post/35661898431/down-down-mcfly-new-song

1 comentarios:

Soka dijo...

hola esta molt be y engancha molt. Interesant me e quedat en les ganes d mes escriu pronte el proxim capitul. besos eres la millor

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