martes, 20 de noviembre de 2012

Capítulo 21 - Rubor:


Podía notar la piel erizada acompañada de cada escalofrío a cada roce. Mis piernas temblaban inconciente y mi cabeza parecía estar desconectada, sin importarle que hacía. Noté como mis pies se me separaron del suelo, mientras que de pronto me encontraba en brazos de Harry. De nuevo, otro beso nos acompañó, y sin saber que pasaría después, decidí poner todo de mi parte. Agarré con firmeza su cuello, segura, y nos fundimos en otro beso sin apenas aire. Con suma delicadeza, noté como me apoyaba sobre el blando colchón, y sin ser apenas conciente mi blusa comenzó a desbrocharse. Y con un ataque de frenesí, ambos nos dejamos llevar por la situación.


Nada más mi cabeza volvió a conectar con la realidad, instintivamente levanté mi mano hasta mi frente. Abrí con suavidad los ojos, pero no tardé en cerrarlos cuando estos parecieron pesarme un quintal. Pasaron varios segundos de tiempo muerto hasta que empecé a apreciar la situación. Con mucho cuidado ya que parecía que mi peso había aumentado el doble, abrí los ojos e intenté girarme de lado. Pero no tardé en darme cuenta que aquella no era mi cama. Obligándome a utilizar el cerebro, miré la suave sábana que me tapaba hasta el pecho y con horror, descubrí que estaba desnuda. Miré hacía el techo, blanco y lleno de luz, y una vez me reincorporé, ladeé la cabeza hacía mis lados, pero allí no había nadie.
        -Qué he hecho… -Me dije sentándome en la cama mientras me cogía la cabeza con varias manos.
Obligándome a recordar, me acurruqué todo cuanto pude deseando que fuera un mal sueño pero apenas sirvió de nada. Sabía que había tenido una buena fiesta la noche pasada, pero no sabía ni de quién era la casa ni con quién me había acostado. El miedo se apoderó de mi y con la piel erizada por los nervios, salí inofensiva de la cama en busca de mi ropa esparcida por la habitación.
        Cuando mi pie se hubo hundido en mi zapato, caí en la cuenta. Mis ojos se fijaron con sutileza en una bolsa caída enfrente de un armario empotrado, que parecía haberse abierto para dejarla caer. Pequeños trozos de vidrio estaban esparcidos alrededor, y entonces la bombilla se me encendió.
        Estaba en casa de Harry. Mi corazón dio un revuelco al pensar de nuevo quien podría ser. Harry no, él tenía novia y… recordé con mayor aspereza. Algo en mi cabeza me lo negaba, pero abarqué la idea que no. Casi al mismo tiempo, la posibilidad de que fuera Danny apareció, pero con zarandeó volví a la lógica. Era imposible. Dougie surcó por mi mente, pero no me hacía falta hacer un esfuerzo para saber si podría ser él, porque perfectamente era consciente de la situación que pasaba por la ruptura, de modo que lo taché también. Y Tom era la última persona a la que me vería junto a él, ya que si imaginaba al rubio, su novia a la que tanto quería aparecía al lado. Y sin caer en la cuenta, mi cabeza pensó en James.
        -Mierda –Dije en voz alta al no encontrar ningún contra a su favor.
No podía haber sido James, ya que ambos estábamos en casa del batería y era raro que Harry no hubiera aparecido por su habitación. Intenté recordar con mayor esfuerzo, pero fue imposible. Casi me convencí de la posibilidad de que pudiera haber sido el ex miembro de Busted cuando de repente, mis ojos divisaron una mancha roja en la alfombra, con un frasco de licor al lado.
        Todo encajó. Me levanté del azoramiento y el sobresalto mientras me tapaba la boca con asombro. No podía ser. Mis ojos se fijaron en la ropa masculina de la que había ignorado, y entonces caí en la cuenta de quien podría ser el propietario. Caminé hasta allí, y aferrando la sudadera que descansaba revuelta en el suelo, me la llevé a la nariz para olerla.
        No hubiera podido negar aquella fragancia ni confundirla. Mis ojos se me humedecieron y mi piel se erizó al pensar en lo que había hecho y un arrepentimiento y vergüenza se apoderó de mí. Dejé caer de nuevo la sudadera a mis pies, y sin detenerme a pensar en como podría actuar, caminé hasta la puerta y salí de la habitación.
        Bajé con paso ligero las escaleras y me encontré en el vestíbulo de la casa. Bolsas de basuras estaban arrinconadas a los lados, con botellas y desperdicios dentro y sabía que alguien había ordenado ya la casa. Intenté orientarme, pero los pocos recuerdos de anoche y la cantidad de gente que había, me hacía dudar mucho de mi posición. Entré al salón, atravesé otro pequeño comedor y finalmente, oí el golpecito de una chuchara chocar contra vidrio, como si removieran un vaso. Oteé las encimeras, y con las piernas temblándome y notando como la voz se me ponía tensa, caminé muy vacilante hasta el marco de la puerta de la cocina.
        Allí, tal como me esperaba y detrás de una mesa con taburetes para desayunar, estaba Harry, cabizbajo y removiendo un vaso de lo que parecía café. Llevaba puesto únicamente un largo albornoz azul que solamente dejaba ver parte de su pecho, que empeoró mi rumor. Di un paso hacía dentro, al tiempo en que el cogía su vaso el cual estaba al lado de otro y se lo  llevaba a la boca. Parecía lo bastante ensimismado como para que le atracaran y él ni se percatara.
        -Buenos días –Dije con apenas un susurro, pero que fue suficiente.
Rápidamente y sin darme tiempo ni a pensar, sus ojos se levantaron al igual que su cabeza hasta mi posición, justo cuando sus labios rozaron el vaso. Con una rapidez increíble, bajó tan rápido el vaso de nuevo hasta la mesa que chocó contra el otro vaso, el cual se vertió mientras todo el café sin remover se escapaba por encima. Harry soltó un bufido azorado.
        -Oh, mierda –Dijo mientras dejaba a bastante distancia su vaso -. Te lo había preparado, pero… bueno, ya ves –Su mirada se levantó medio segundo, pero dio media vuelta para coger un paño mojado y empezar a limpiar el estropicio -. Buenos días, Kay.
        Su voz, a pesar de ser firme, tenía un rasgo de vergüenza en ella. Su frente estaba arqueada, como si cada movimiento que intentara hacer estuviera calculado y no quisiera hacer nada inapropiado. Me acerqué en silencio hasta uno de los taburetes, delante suya y callé sin atreverme a hablar.
        -Ahora te preparo otro –Dijo mientras sonreí por algún motivo y me daba la espalda.
        -No, tranquilo Harry. No tengo hambre y desayuno muy pocos días.
        -En mi casa siempre se desayuna –Informó volteándome para guiñarme un ojo.
Me ruboricé de pies a cabeza. Sus movimientos anteriores habían conseguido tranquilizarme un poco al hacerme sentirme un poco comprendida y confusa, pero aquel guiñó y naturalidad después de lo sucedido me habían vuelto a desconcertar completamente. Respiré profundamente, clavando mi mirada en su espalda y con el corazón a punto de salirme del pecho de la vergüenza, me atreví a preguntar:
        -¿Qué pasó anoche?
Como si no me hubiera oído, terminó de verter la leche en el vaso y lo metió en el microondas. Estuve a punto de volverle a repetir la pregunta a pesar de estar casi convencida de que me había escuchado, cuando, dándose la vuelta sin mirarme y un extraño colorete en las mejillas, dijo:
        -¿Cuándo exactamente?
        -Después de manchar tu alfombra de vino –Dije con una sonrisa a lo que él respondió con una mueca al recordar el manchurrón -. Después de eso.
        Su mirada azul clara se fijó en la mía, firme y constante asegurándome en silencio mis pensamientos. Intenté leer su expresión, pero apenas sabía que pensar sobre aquello. Me mordí el labio mientras intentaba pensar con claridad.
        -No sabía lo que hacía –Dije entrecortadamente apartando la mirada de él -. Quiero decir, no me malinterpretes, que no soy así –Noté como el ardor de mi cara aumentaba y una sonrisa en los labios de Harry me confirmó que sabía que me había ruborizado.
        -Y obviamente yo tampoco. Nos pasamos con la bebida, como dijiste y… bueno, ya has visto –Se removió su cabello castaño con una mano, mientras soltaba una bocanada de aire mientras me miraba -. No sabía que iba a pasar cuando me he despertado.
        -Ni yo cuando he bajado –Declaré con una carcajada. El pitido del microondas sonó y pronto me encontré mi taza de café delante mía -. ¿Alguien lo sabe?
        -Apuesto mi batería a que Tom lo ha sospechado –Susurró con una risita, pero mi tez se ruborizó aún más -. No te preocupes, Kay. Tom no dirá nada.
        Suspiré, más tranquilizada mientras pensaba en lo dicho. Le creía, y confía en Tom. La presión de la situación se ablandó en mi pecho. Harry había conseguido ablandar aquel momento, y para mi sorpresa las piernas habían recuperado su circulación normal.

3 comentarios:

cualquiera dijo...

me acabo de enamorar!! aisss creia que ahora Kay viviría una bonita historia de amor con Harry como en the appearances deceive y me he quedado un poco confusa... osea, que follan y ya está, sin nada más? djnwjendwjednwe aun así me ha encantado, a ver que pasa luego!
sube pronto, me encanta el fic!

Soka dijo...

molt interesant pero Harri no tenia novia y el pobre James que pasa¡ y Kay esta avergozada no se anrecorda de res si follaren o no. cada capitul se posa mes interesant.

clenched soul dijo...

Hola!!! Dioses! Creo que ya te lo he dicho pero… AMO COMO ESCRIBES!
Asdfghjklñ´! Es genial el fic y obviamente este capitulo tiene un poco mas de “acción” que los otros. Perdón que no he pasado muy seguido por aquí, pero los malditos exámenes me tienen muy ocupada.
AMO la relación de Harry y Kay. Es como muy confusa, me gustaría saber como seguirá, que pasara con Danny, James… en pocas palabras ME ENCANTA :D
SIGUE ASÍ Y TE DESEO LO MEJOR… YA SABES, CON RESPECTO A LO DEL FIC Y CON TU VIDA.
y te pido nuevamente perdón por no haber pasado muy seguido, me he sentido mal al no tener tiempo de bloggear tranquilamente. :D :) :P
ADIÓS Y SUERTEEE! :)

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