Su mirada nos fulminó con curiosidad varios segundos, lo
suficiente para que me ruborizara y el color de mi tez cambiara a un rojizo
delatador. No me molesté en observar a Harry, y ni siquiera pude mover un
músculo de la vergüenza.
-Ups… em,
creo que haré como si no he visto nada –Musitó con un hilo de voz. Dio media
vuelta sobre sus talones, pero la voz de Harry le detuvo.
-Espera, Dan.
No pienses mal, no es lo que parece.
-No, si no me
importa –Contradijo con una carcajada -. O sea, es cosa vuestra…
-No estamos
saliendo ni nada por el estilo –Dije yo para defenderme -. No… no digas nada de
esto, por favor.
-Descuida
–Sonrió tenuemente. Su mirada estuvo expuesta a nosotros dos varios segundos
más, hasta que finalmente con un suspiro, declaró: -Bueno, os dejo intimidad –Y
antes de que pudiéramos añadir nada más, desapareció por el salón de nuevo.
Miré de forma
inexorable a Harry. Sus ojos seguían fijos en el lugar por donde había
desaparecido Danny, y parecían estar reflexionando en algo. Pero tan pronto
como se dieron cuenta de que le observaba, me dedicó su mirada también.
-Sin duda no
se esperaba encontrarnos así –Dijo con una carcajada. Se acercó varios pasos
más, pero mantuvo distancias -. En fín… ¿qué te ha parecido?
Mi garganta
se secó repentinamente y las respuestas se amontonaron en mi mente. Intenté
pensar con claridad, pero simplemente el incómodo momento de la situación me
detenía ha hacerlo. Le miré severamente, intentando adivinar su respuesta, pero
únicamente una sonrisa burlona estaba embozada en sus labios.
-¿Y a ti?
-¿Quieres que
sea franco? –Asentí lentamente -. Tal vez no sea la respuesta que te esperas,
Kay…
-No espero
ningún tipo de respuesta. Y quiero la verdad, sea cual sea.
-Está bien
–Suspiró mientras comenzaba a frotarse las manos -. Seré franco. Izzy… Cuando
besaba a Izzy sentía otras cosas –Le miré arqueando una ceja, exigiendo una
respuesta más detallada -. Me.. me gustaba más.
Analicé sus
palabras. Intenté recordar la sensación de otros besos, y para mi sorpresa no
se alejaban mucho. No había habido nada de especial en este reciente beso, y le
entendía, al igual que no lo hubo en ninguno que había dado hasta ahora.
Pensativa,
levanté la mirada hasta él. Su rostro se había oscurecido un poco más conforme
la caída de la noche, además de que el tema se había vuelto demasiado riguroso.
Sonreí al evocar la tontería del beso y la confusión de lo que se suponía que
habíamos “sentido”, y añadí:
-No sentimos
nada especial, Harry. Creo que de eso éramos conscientes incluso antes de
habernos besado. Tú sigues enamorado de Izzy, a pesar de todo –Su rostro se
crispó, y mis palabras se ablandaron -, y si quieres un consejo, intenta hablar
con ella. Lucha por lo vuestro, enserio, aún no es tarde y no lo mandes todo a
tomar narices por el orgullo.
Sus labios se
fruncieron al igual que su ceño, y meditó sobre mis palabras. Su mirada
recorrió varias veces el vestíbulo oscuro, hasta que finalmente, una sonrisa se
dibujó en su rostro.
-Ahora mismo
me es imposible darte las gracias, Kay –Su mirada me encontró. Sonreí
tenuemente, y sin previo aviso y sobresaltándome, sus brazos rodearon mi
cuerpo, abrazándome -. Muchas gracias, de verdad. No sé a donde lo hubiera
mandado todo si no hubiera todo.
-¿Entonces a
qué esperas?
-Oh, mierda.
Tienes razón –Su abrazo se rompió, y antes de que me lograra situarme en el
momento, Harry ya se había puesto su abrigo.
Me sonrió con
una gran sonrisa, mientras sus ojos se iluminaron, y su mano cogió mi muñeca
hasta estirarla al salón. Allí, Danny seguía de pie enfrente de todos y Tom
parecía hablar de algo. Calló cuando de repente Harry se detuvo en el marco de
la puerta y yo seguía avanzado, y en el silencio, dijo con bastante energía:
-Me voy, ya
nos vemos chicos.
Y desapareció
de nuevo hacía el vestíbulo, abandonando la casa. Todos pasaron sus ojos a mí,
buscando una explicación de su vehemencia, y con una sonrisa dije:
-Va a
arreglarlo con Izzy.
Varios segundos de silencio se formaron, pero se rompieron
tan pronto Dougie soltó una exclamación de alegría a la que se le unieron
todos. Miré a Danny, quien estaba a apenas unos metros de mí, de pie también.
Sonría de oreja a oreja, con las manos metidas en la chaqueta e irradiando una
alegría propia y única suya.
-Vaya, ¡ya
era hora de que se decantara! –Exclamó Tom levantando la mirada hacía el pecoso
de nuevo -. Mira, ya tienes motivo para ir, ¡así celebramos que vaya a intentar
recuperarla!
-Oh,Tom, hace
mucho frío –Renegó Danny escondiendo su rostro en la bufanda ya colocada -. Y
encima voy solo, ¡ya podrías molestaros alguno en acompañarme!
-Hace mucho
frío, Dan, ya te has oído –Reiteró Georgia sonriendo a su novio con una amplia
sonrisa.
-Qué te
acompañe Kay –Sugirió de pronto el rubio, mostrando su hoyuelo -. Ella al menos
ya está levantada.
-¿Acompañar a
donde?
-A por unos
cafés –Dijo Dougie con una sonrisa, mientras me pedía por favor con la mirada
-. A Tom no le queda, y nos estamos muriendo congelados.
-Pues
encended la calefacción –Exclamé sonriente.
-Oh, ¿y
nuestro organismo qué? ¿Pretendes realmente que nuestros órganos se paralicen
por congelación? ¿HABLAS ENSERIO? –Dijo con falsa indignación Giovanna,
mientras su novio la acompañaba con carcajadas.
-Está bien,
le acompaño –Acepté con un suspiro -. Pero si soy yo la que muere congelada por
el camino, os estaré atormentando el resto de vuestra vida desde el más allá.
Varias
carcajadas despertaron mientras mi mirada se centraba en mi acompañante. Danny
parecía analizarme con sus celestes ojos, mientras una sonrisa estaba embozada
en sus labios. Inevitablemente, se la correspondí.
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Las vacaciones ya están aquí, lo que quiere decir que me voy a poner a escribir con más frecuencia. Gracias a todos *-*
1 comentarios:
Hola! me encanta tu historia y muy original :) ahora Danny se va a acercar a Kay :D YAY! siguela pronto porfis
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