Danny agarró mi chaqueta del
perchero con delicadeza, como si pretendiera no moverla para nada, y me la
tendió. Se lo agradecí con una sonrisa, a tiempo de que me la colocaba y él
abría la puerta. Un aire gélido, acompañado del vaho que empañaba los cristales
surgió de la calle, y con paso ligero seguí sus pies hasta su coche.
Al
subir al coche, el frío y humedad se había calado tanto en mis huesos que di un
traspié mientras me golpeaba el tobillo en la puerta del coche. Me mordí el
labio, reprimiendo una exclamación cuando el dolor se multiplicó por dos debido
al entumecimiento y como si no hubiera pasado nada me apresuré a sentarme en el
sillón. Antes incluso que Dan encendiera el motor, parecía haber leído mi
petición mental y haber encendido la calefacción.
-El
frío aumenta el dolor –Comenté mientras mi pie comenzaba a calmarse.
-Te
has dado contra la puerta, ¿verdad? –Mis ojos contestaron por mí. Él carcajeó
-. Suele pasarme con frecuencia, no te preocupes.
-¿Eres
patoso?
-Oh,
si. Mucho –Asintió sin duda. Sus ojos se separaron sin curiosidad de mí, y
arrancó el coche, avanzando entre las frías y nublosas calles de Londres.
Me
sentí más cómoda en su presencia al saber tal información de semejanza. Era
propio de mí; automáticamente mi nivel de confianza siempre había aumentado
cuando había descubierto algún rasgo en común con alguien, ya que por el
contrario, la gente solía calificar en mala posición mi torpeza, pereza o
lentitud, por ejemplo.
La
radio era la única que daba vida al coche. El ruido de las gotas estrellándose
contra el cristal empapado de vaho era apenas audible bajo el sonido de la
música, y el motor del coche no ayudaba en ello. Ambos nos habíamos mantenido
callados, sin comentario alguno y sin ideas por parte mía para animar la
conversación. Ya comenzaba a impacientarme por la incomodidad mientras mis
ganas de llegar aumentaban, cuando Danny rompió el silencio.
-No
lo entiendo –Dijo sin preámbulos. Le miré con el ceño fruncido, sin entender -.
Porque después de haberos… besado tú y Harry, él ha ido a buscar a Izzy.
Una
exclamación por lo bajó se escapó de mis labios al ver reiterado el tema. Mi
cuerpo ya tenía la suficiente tensión de la situación como para aumentarla,
pero suponía que evadirme de aquel tema simplemente iba a servir para unos
pocos minutos. Medité mis palabras, y aún sin estar convencida de cómo
explicarme sin que mi rubor aumentara, hablé entrecortadamente.
-Bueno…
ya sabes lo que pasó entre nosotros dos y… bueno, supongo que teníamos dudas de
lo que pudiéramos sentir.
-¿Dudas
de si os queríais? –Danny carcajeó, e inconscientemente hizo que una sonrisa se
uniera a mi rostro -. ¿Por eso os
besasteis?
-¿Qué
método hubiera sido mejor antes de arriesgarnos? –Cuestioné -. Además, eso
bastó para hacernos comprender que simplemente había amistad entre nosotros.
Entonces le dije a Harry que debía luchar por salvar su relación antes de que
se hundiera, y entonces salió corriendo a buscarla.
-Vaya,
de modo que tú has sido la causante de que se pusiera las pilas de una vez –Le
miré confusa -. Tom le estuvo insistiendo bastante en que fuera a hablar con
ella, pero él se negó.
-Habría
resentimiento, es normal. Pero en fin, supongo que arreglaran lo suyo, ¿no?
-Supongo
–Se encogió de hombros, y en aquel segundo, el coche aparcó en un estrecho
espacio libre -. ¿Te bajas conmigo a por los cafés?
-Claro,
no vaya a ser de que te atraquen –Dije serena pero de forma irónica, y una
amplia sonrisa se dibujó en el rostro de Danny.
Solté
un suspiro cuando entramos dentro del local. La calefacción inundaba el
entorno, y un agradable entorno reinaba, pero con ello, una cola interminable a
la que no tardamos en unirnos. El bullicio de voces acompañaba a la música de
la radio, mientras el silencio reinaba entre nosotros dos.
Hasta
que de repente, la radio captó mi atención:
-Y para rememorar un poco a nuestro artista
que aún consigue éxitos, les traemos esta vieja canción de nuestro querido
Bruce Springsteen, ¡tougher than the rest!
Mis
oídos prestaron toda la atención que pudieron cuando emitieron la canción, y
boquiabierta, envié mi mirada a la nada y me concentré en la canción. La
conocía, la había oído mil veces y al igual que a Bruce, y a pesar de su
popularidad, coincidir en escucharla en la radio era todo un honor para mí. Una
sonrisa se dibujó en mis labios, cuando la letra resonó en el bar, por encima
del griterío.
(Por si alguien no la conoce, aquí tenéis: http://www.youtube.com/watch?v=ZVMfvVpXcnQ )
-Well, it’s Saturday night. You’re all
dressed up in blue. I been watching you awhile, maybe you been watching me too
–Sin evitarlo, mi voz se unió en un
susurro a la de Bruce, y sin prestar atención a nada más, seguí cantando con un
murmuro -. So someday ran out,left
somebody’s heart in a mess.
-¿La conoces? –Oí la voz de
Danny a mi lado. Insconcientemente alcé la mirada para verme, y mis palabras se
enredaron, sin dejar de tartamudear la canción en mi mente -. La canción… a Bruce.
-Claro
que sí. ¿Quién no le va a conocer? ¡Es uno de los mejores cantantes que habré
oído en mi vida!
Los
ojos de Danny centellaron y una sonrisa se dibujó en sus labios. Sutilmente, se
la devolví sin entender.
-Es
increíble. ¡No hubiera pensado jamás que también te gusta Springsteen! ¡Genial!
-Oh,
venga ya –Dije incrédula. Lancé una carcajada al aire mientras, cogiendo el
hilo de la canción seguí. Aquella vez, el susurro de Danny me acompañó -. Some girls they want a handsome Dan, or some
good-lookin Joe…
Sin
evitarlo, nuestras carcajadas salieron a flote, superando muchas voces de nuestro
alrededor que nos miraron con mirada soberbia.
Indiferente, ambos seguimos cantando, ignorando al resto del mundo.
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