El
corazón me dio un revuelco a verla. Casi creí no vivir el momento, a Georgia
con el maquillaje esparcido por las lágrimas y pequeñas gotas negras cayendo de
sus ojos. Noté entonces como se me encogía el corazón de conmiseración,
queriendo ayudar pero sin poder hacerlo.
La
mirada dolorida de Georgia subió hasta nosotros. Un par de chicas habían salido
con ella de la tienda, intentando calmarla, pero en aquel momento en que nos
encontró pareció tomarse un respiro. Sus pasos se acercaron a nosotros,
alterándonos, pero sus brazos se abrieron desconsolados.
-¡Chicos!
–Gritó mientras su voz se ahogaba de nuevo en su llanto, y sus brazos me
hicieron chocar con el hombro de Dylan mientras nos abrazaban.
Me
desconcerté en aquel momento. Mi cuerpo únicamente respondió para abrazar por
la espalda a Georgia, mientras mis ojos se encontraron con los de Dylan, cerca.
Bajé la mirada hacía Georgia, que había escondido su rostro húmedo entre
nuestros hombros. Podía notarse incluso su dolor en su presencia.
-Georgia…
-Susurró Dylan, ambiguo y sin encontrar palabras -. Tranquilízate.
-No
puedo… Ha sido todo muy rápido. Esto no puede estar pasándome.
Me
mordí la lengua, evitando hablar. Notaba que cualquier palabra podría ser lo
suficiente impertinente como para meter la pata. Quería preguntarle sobre ocurrido,
pero no podía ser tan indiferente con ella.
-Lo
sé, pero cálmate. Este no es el lugar ni momento para desahogarte.
Miré
a Dylan como si realmente pudiese leer mi mente. Aquellas palabras eran
inútiles; la herida que tenía Georgia era demasiado reciente y grande como para
impedir no llorar en aquel momento. No podía pedirle que no llorara.
-Georgia
–Dije mientras intentaba entender el momento -. Vete a casa. Que alguien te
acompañe, que alguien te escuche, pero vete allí. Desahógate y no estés sola.
Su
mirada subió para verme. Asintió, forzando una sonrisa mientras que con la yema
de los dedos se limpiaba las lágrimas que se deslizaban en aquel momento por su
ensombrecida mejilla.
-¿Puedes
llevarme tú, Dylan?
Los
ojos de éste me encontraron, con un no dibujado en ellos. Asentí suave y
disimuladamente, pidiéndole que le acompañara. Sabía que una parte de él se
hacía cargo de llevarme a casa, pero Georgia necesitaba transporte mucho antes
que yo.
-Claro
–Susurró empujando el liviano cuerpo de la rubia para separarse de ella. Sus
ojos me dedicaron una mirada mohína antes de separarse, fingiendo una sonrisa
-. Pero vístete con tu ropa antes.
Ladeé
mi cuerpo cuando Dylan y Georgia comenzaron a andar con paso lento de nuevo a
la tienda. Ésta se apoyaba en el, mientras parecía buscar un punto de apoyo en
el que poder sujetarse.
Miré
a Harry. Se hacía acercado a la farola más cercana, dejándose caer en ella
mientras dejaba claro su estado nervioso bien activo. Se revolvió el cabello
enmarañado, que ya parecía haber sido revuelto más de una vez.
-Perfecto.
Tenía que hablar contigo. –Dijo mientras su mirada se volvió una vez más hacía
la puerta. En aquel momento, todos desaparecían de nuevo, siguiendo a la ex
novia -. Y así de paso te acerco a casa.
-Puedo
coger un taxi, si te molesta –Dije sonriendo con rubor -. ¿Hablar?
Harry
arqueó una ceja mientras una sonrisa torcida se embozó en su rostro. Negó con
la cabeza, con gracia mientras se giraba y comenzaba a caminar calle arriba.
-¿Crees
que te voy a dejar coger un taxi? Venga.
No
le insistí dos veces. En silencio, algún que otro comentario por medio,
anduvimos hasta su coche. No tardó en encender el motor, y con ello, volvió a
asomarse la primera sonrisa que rompió el silencio.
-Danny
ha venido hará veinte minutos. Había acompañado a Georgia a la tienda, porque
él me lo había pedido. No sabía porque, pero cuando ha aparecido, ha sido
rápido –Su mirada me miró de reojo -. Así, sin más. Fríamente y sin explicación.
-¿No
sabía nada nadie?
-Supongo
que habrá actuado sin pensar. Nunca antes lo había hecho con Georgia, pero ha
sido… desastroso. Está a punto de casarse, por Dios.
No
dije nada. No tenía nada que decir. ¿Qué debía de decir yo acerca de ello? ¿Qué
lo sentía por Georgia? Estaba claro que sí, pero para palabras inútiles, labios
callados.
-¿Y
bien? –Su voz volvió a retomar el tema -. ¿Qué piensas sobre esto?
-¿Qué
debo pensar?
Las
cejas de Harry se arquearon. Tal vez el sospechara algo, tal vez incluso lo
supiese. Pero yo estaba tan sorprendida como los demás sobre aquello.
-¿Has
hablado con Danny? –Me preguntó.
-Bueno
–Dije, sin estar muy titubeando -. Sobre este tema no.
-¿Qué
sigue ocurriendo entre tú y él, Kay? –Me preguntó. Le fruncí el ceño, a lo que
él profundizó una carcajada -. Todo lo que pasó. Todo el revuelo que dejaste
aquí cuando te fuiste. ¿Qué ha pasado ahora?
Me
mordí la lengua. No sabía hasta cuánto sabía él, de modo que tenía que ser
precisa. No sabía ni siquiera la contestación que debía darle, pero confiaba en
Harry, de modo que debía ser sincera con él, al menos, para poder tener su
opinión.
-Nada.
No ha pasado nada, en realidad. La cosa está igual, sin cambios. O tal vez ni
siquiera esté tanto.
Su
ceño se frunció, confuso. Tardó en contestar, como si aquello con fuera ni
cercano a lo que él creía conocer, algo lejano a lo que debía de saber yo.
-Yo
creo que esa es tu situación. La cosa no ha seguido para ti, no ha pasado nada.
Pero ten en cuenta el calvario que debe de ser para Danny. Si la cosa seguía
igual entre ambos cuando regresaste, ahora él, con dos pasos del altar, ¿cómo
debe sentirse?
No
supe que decirle. No creía que él debiera calentarse la cabeza. A fin de
cuentas, es Danny Jones. Pasivo, indiferente, sin dos segundos en los que
pensar nunca… Yo no podía llegar a donde el llegaba. Ni siquiera le conocía
tanto en realidad.
-Pero
yo no tengo nada que ver. Quiero decir… yo no estoy haciendo nada –Exclamé,
confusa y adusta -. No he puesto las manos sobre este tema, no he querido
moverlo. ¡Sabía que estaba a punto de casarse! Así que, ¿para que molestarse?
Georgia era alguien fundamental para Danny, y yo ahí no tengo que ver.
-Pero
es que para él si que tienes que ver. Ú no has actuado, sino que lo ha hecho él
–Harry suspiró, queriendo llegar al fondo del asunto -. Él ama a Georgia, Kay.
Eso lo sé yo, como lo sabes tú, como lo saben todos. Pero mira lo que ha
ocurrido ahora. ¿Qué creeías? ¿Qué aunque la amase, iba a ignorarte y casarse
con ella como si nada? Sí has llegado hasta Danny, no puedes ir y dar media
vuelta. Esta ruptura debe ser por todo este tema.
No
supe como sentirme. Notaba una presión en el pecho, como si la culpabilidad se
centrara como centro en mí. Sabía que Harry quería abrirme solo los ojos, o
alentarme o guiarme, pero estaba consiguiendo hacerme sentir culpable.
-¿Y
qué he hecho yo? ¿O qué debo hacer?
-Primero
que nada, decidirte. No puedes quedarte aquí parada, a medio camino. Eres
importante para él, pero también lo es Georgia. Si alguna vez has querido
actuar, actúa ahora.
No
dije nada. No quería hacerle caso. Yo no quería actuar, no quería volver a
mover las cosas sin saber. El beso había sido una estupidez por mi parte, por
inclinarme, y había decidido ignorar el tema. A pesar de la ruptura de Danny,
deducía que si me movía como me decía Harry, no haría nada. Sentía que Danny
estaba inclinado únicamente hacía Georgia, sin nada que hacer conmigo.
No
iba a actuar para nada.
1 comentarios:
por favor sube pronto se esta poniendo reinteresante!! muero por saber que pasa ahora con georgia y danny, y kay!!
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