-No
te vas porque tu familia te haya pedido que regreses.
Sus
palabras confundieron mis sentidos. Tal vez si me hubiese parado a pensar un
solo segundo, tal vez si su voz no lograra alterarme tanto y tal vez si hubiera
tenido un poco de autocontrol, me hubiese girado como si nada para observarle
impasible, o tal vez hubiese lanzado algún comentario y hubiera entrado al coche.
Pero no. Era su voz, era él y era aquella maldita actitud peculiar que se me
formaba por su culpa.
De
modo que, de nuevo sin pensar en lo que hacía, me giré tan sobresaltada que una
mueca graciosa se formó en sus labios, de forma denigrante. El corazón comenzó
a palpitarme con violencia, como si en cualquier momento, en medio del silencio
de la húmeda calle y bullicio lejano y hermético de la casa, los latidos fuesen
a oírse. Le miré con los ojos abiertos, casi deseando que no hubiese aparecido,
pero a pesar de mi azoramiento, callé esperando respuesta.
-¿Me
equivoco?
-¿Por
qué tienes que tener la razón? –Con un esfuerzo sobrehumano, mi voz fue
pronunciada de moda normal y regular. Todo el cuerpo y cada parte de él me
vibrara, crispado -. La Navidad es tiempo de estar con la familia.
-Porque
ayer mismo no tenías ni pensado irte, Kay. –Sonrió con su talante tan peculiar
-. Es mi culpa.
«Oh, claro que es tu culpa. Y también lo es
que mi corazón esté a punto de recibir un infarto, pero sin antes alegrarse y
enfurecerse al estar hablándome ahora», pensé. Solté un resoplido gracioso
mientras apartaba los ojos de él.
-Ha
sido una decisión de última hora. No tienes nada que ver –Fruncí el ceño,
volviendo a mirarme con firmeza y serenidad. Me estaba mintiendo, y le estaba
mintiendo.
-Pensaba
hablar sobre lo ocurrido en la próxima semana –Alzó su brazo para removerse el
cabello -. Pensaba echarle un par de huevos por una vez.
-No
hay nada que decir, Danny –Negué suavemente con la cabeza mientras abría la
puerta del coche. En aquel momento, volviendo a acelerar mi corazón a
vertiginosa velocidad, avanzó varios pasos hasta mi lado y cerró la puerta
antes de que entrara -. ¿Qué haces?
-Quiero
hablar, explicártelo –Sus ojos, apenas unos metros de distancia de los míos me
observaron con conmiseración -. Que lo entiendas.
Una
vez más, si me hubiese detenido a pensar en mi respuesta, abría actuado con más
responsabilidad y normalidad. Le miré, mientras de nuevo todo mi interior se
estrujaba. No tenía fuerzas para apartarle de un suave empujón como si nada,
ignorarme e irme. Simplemente no podía, a pesar de que mis oídos aborrecían
aquella supuesta explicación tanto como su comportamiento desde lo pasado de
anoche.
-No
tienes no todo el tiempo del mundo –Musité, bajando la mirada. A pesar de no
observarle, supe una sonrisa se formó en sus labios.
-¿Podemos
ir a un sitio más… privado? –Le miré con impertinencia -. Es un poco larga la
historia.
-No,
no podemos –Dije, casi más como un ruego que como una respuesta. Siendo
consciente de mi falta de fuerzas para negarme, su mano apretó mi muñeca y
comenzó a arrastrarme hasta un parque lóbrego cercano. Una sonrisa victoriana
pero no firme se embozaba en sus labios.
Sus
pasos se detuvieron enfrente del par de columpios que se contoneaban por el
viento y su fragor. Se sentó entre chirridos de las cadenas, y me observó
acercarme, como si esperase que me sentase a su lado… tan cerca.
Me
negué en silencio. Mis pasos se detuvieron en el poyo de escasos metros de los
columpios. La liviana sonrisa de Danny se borró y su ceño se frunció cuando me
senté. Comenzaba a entender que no me iba a comportar con tanta debilidad.
-Ven
aquí, por favor.
En
aquel momento, le miré como si hubiese disparado a diez ángeles. Él tenía su
mirada fija en mi asiento, sin mirarme, pero cuando alzó su clara mirada
azul-grisácea hacía mí, logré quitar mi cara estupefacta a tiempo. Aquel tono,
aquellas mismas palabras que parecían pasar mi muro de frivolidad deberían de
estar prohibidas. Era casi imposible negarse a ellas.
-A…aquí
estoy bien.
-Por
favor.
Persistente
no, por favor. Recé. No iba a poder decir que no una vez más, al igual que
sería incapaz de negarme a su pedido de nuevo. Me levanté, resignada conmigo
mismo por mi debilidad, y caminé hasta el columpio de al lado.
-No
puedes sucumbir a los encantos Jones –Su tono de voz cambió completamente
cuando me senté, al igual que sus ojos adoptaron de nuevo el tonó pícaro y
gracioso de cada día. Carcajeé, más que nada resignada.
-Danny
–Le callé con una pequeña sonrisa en la comisura de mis labios -. Qué tienes
que decir.
Él
suspiró, y de nuevo el Danny adusto que poco conocía volvió. Miró al suelo
varios segundos, meditando sus palabras mientras se frotaba sus manos y cuando
levantó la mirada la mirarme, aún parecía perdido en sus propias palabras.
-Ya
te dije que no me había acostado con ninguna otra chica desde que estoy con Geo
–No me moví. Iba a pertenecer lo más atenta, consciente y callada posible -. Y
desde el principio en que te tiré sin querer al agua del río, he intentado que
esto no pasase. Digamos que cada vez me incitabas más a entablar amistad y
confianza contigo. Al principio pensé que por eso no pasaría nada, de modo que
me dejé llevar, pero al final me di cuenta de que al mínimo descuido, iba
a caer.
-¿Por
qué dijiste que estabas evitando algo que debería ocurrir?
-Me
refería a acostarnos, a llegar a algo más –Fruncí el ceño, perdida, y él me
imitó -. Va a sonar a disparate, pero es la verdad, incluso puedes
preguntárselo a Tom –Resopló, pero nada más se tomó sus minutos de espera,
prosiguió -. Hará unos días, hablamos del destino, ¿te acuerdas? Yo no creía
hasta hace nada, hasta que te conocí, pero ahora empiezo a cambiar de idea.
«Hará
más de un año, el tema del destino y ese rollo salió con Harry, Tom y Dougie.
Obviamente, yo dije que no creía en él, que era una bobada, y entonces Doug
dijo que con él, una vidente acertó. Me mofé de él, y claro, el canijo se picó.
Me dijo que fuese a verla, a lo que me negué, pero creo que nuestra resistencia
es casi nula, de modo que accedí a ir una noche. Tom me acompañó. Al principio me lo tomé en broma, cuando de
repente empezó a… acertar unos cuantos temas. Y entonces salió el tema de todo
esto. Dijo que mi relación con Geo se iba a torcer de mala manera en cuanto
conociese a una chica, a la que, casualmente aquellas descripciones y
características te identifican completamente. He tenido hasta ahora fuerza para
negar a miles de chicas, y creí que si aparecías, podría contigo, pero Karen,
aquella vidente, dijo que no podía. Digamos que por en medio estaba esto del
destino.
En
aquel momento, Danny se rió de sus propias palabras mientras se frotaba los
ojos y negaba suavemente. Había escuchado atenta, y sorprendentemente, aquella teoría no me
resultó tan incrédula como él o yo hubiese esperado. Pero a pesar de esto, no
me dejé convencer del todo.
-¿Dices
que, entre tú y yo, hay una especie de destino que decía que íbamos a acabar
así?
-Sí –Frunció
el ceño -. Te juro que no me estoy riendo ni inventando nada, Kay.
-Está
bien –Zarandeé los brazos, levantándome y sonriendo -. Comprendo. Entonces,
¿todo lo de la otra noche ocurrió por qué una vidente había predestinado que
pasaría?
-No
exactamente –Se levantó conmigo, nervioso -. Quiero decir que esta… ¿atracción
lo llamamos? Que hay entre nosotros es normal. Es… es algo que debería acabar
de una forma.
Noté
de nuevo un pinchazo agudo. Acabar de una forma, la cual debería de estar
evitando Danny. Genial.
-Está
bien, te creo –Bufé, exasperada por sus últimas palabras, no por aquella teoría
-. Pero estás como una puta cabra, Dan.
En
aquel momento, mis pasos comenzaron a andar con tanta rapidez que pude hasta el
coche. Quería de huir de allí, cuanto antes. Sabía que cualquier cosa que
dijese a partir de ahora, iba a referirse al futuro, no al pasado y por lo
tanto, me dolería.
-Joder,
¡no Kay! Espera que termine.
Intenté
hacer oídos sordos, pero cuando mis pies llegaron a la acera, noté como dos
fuertes brazos me aferraban por la cintura y detenían, tirándome hacía atrás
impetuosamente. Hacía Danny.
2 comentarios:
Oh! Por los dioses.
Me haz dejado mas que estupefacta.
Creo que era hora que Dan le dijera eso a Kay (pobresilla)
*No se que decir, ¿como acabara esto? Danny... el y sus dilemas... y pobre Kay.
Debes postear cuanto antes el próximo capitulo, no voy a aguantar mucho, necesito sabes como sigue.
Linda, ya te lo he dicho, pero me encanta como escribes, lo haces muy bien, mientras leía he tenido la impresión de estar leyendo un buen libro...
Debes hacer algo con esto, simplemente... ¡HAZ NACIDO PARA ESTO! Te pido por favor que estudies algo relacionado con literatura si realmente te gusta escribir y leer, llegaras lejos.
Bien, creo que esto es un poco largo :D Bueno, ya sabes... fuerzas para todo, con tu familia, el instituto y eso xD Cualquier cosa nos mandamos unos tweets.
Besos y cuídate linda!!!
Adios :D :p :)
Asdfghjklñ´! Me olvide de decirte antes (arriba) que... ¡Ya solucione lo de blogger! (eso que no me dejaba comentar) así que ahora podre felicitarte por tus caps :D
Bueno, ahora si me voy!
Kisses!!!
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