El
móvil sonó en el interior de mi bolsillo. Fue suficiente para que, con un suave
respingo, la mochila resbalase por mi brazo, los dedos de mi maleta se tensarán
y la abandonaran y el corazón me diera un revuelco de los nervios. Refunfuñé
entre dientes, haciendo malabares para recuperar la compostura, y cuando logré
situar la mochila sobre mi hombro de nuevo, saqué el móvil.
El
nombre de Micaela parpadeaba
livianamente. Fruncí el ceño, buscando una explicación antes de entender
mientras miraba hacía delante. Quedaban apenas cinco personas para llegar al
control de seguridad y diez minutos para subir al avión, y Mic me volvía a
llamar. Hacía menos de dos horas que me había despedido de ella.
-¿Mic?
¿Qué ocurre?
-¿Kay?
¿Has subido ya al avión? –Preguntó entre gritos por el bullicio.
-No.
Estoy a punto de pasar el control de seguridad, ¿por qué?
-Tenías
que haberte quedado hasta mañana, ¡no sabes que te has perdido! Ha sido épico,
y precioso –Comenzó a hablar, logran estresarme por la falta del tiempo. Cuatro
personas… -. Cuando lo he visto, creía que no era real, ¡increíble!
-Mic,
ve al grano. No tengo tiempo.
-¡Tom
le ha propuesto matrimonio a Giovanna!
Repentinamente
abrí la boca, pero ni siquiera el mínimo gemido salió de ella. Analicé las
palabras con determinación, intentando captar algún tono de broma, pero ni
rastro. ¿Matrimonio? ¿Iba enserio? Por un momento, la imagen de Tom vestido de
negro y Giovanna caminando hacía al altar con un vestido blanco, nítido y largo
recorrió mi mente. Debía de ser una
broma.
-¿Qué?
¿Cómo? –Titubeé.
-¡Que
Tom está comprometido con Giov…!
-Lo
he captado, pero detalla, ¡deprisa! –Me impacienté. Dos personas por delante y
mi sistema nervioso se había disparado.
El hueco en el pecho se vio
ligeramente tapado por la noticia de boda. Respiré profundamente, sonriendo y
permitiéndome el placer de disfrutar del momento de alegría.
-Tom le había pedido en el
primer plato, algo que nos ha parecido extrañísimo. Cuando se han ido, Danny
nos ha contado todo lo que había planeado Tom, ¡y obviamente nos ha dejado
patidifusos! Hace apenas unos minutos Giovanna nos ha llamado llorando de
alegría, y nos lo ha confirmado… ¡Y estamos preparando la celebración!
-Oh, eso es genial –Dije sin
dejar de embozar la sonrisa -. ¡Felicítales de mi parte, y diles que les deseo
lo mejor! –La joven chica treintañera que iba por delante de mía dejaba su
maleta en aquel momento en la cinta. Los nervios comenzaron a reaparecer de nuevo
al notar la mirada severa del guardia que me decía silenciosamente que colgara
-. Ahora tengo que colgar.
-Está bien Kay, se lo diré.
¡Buen viaje!
-¿Kay? ¿Es Kay? ¡Dile que…! –Oí una ronca voz embriagada de alcohol
a la otra línea. No caía en la cuenta de quién podría tratarse, hasta que mi
dedo apretaron por inercia el botón de colgar y la voz siguió inundando cada
rincón de mimente.
Danny, ebrio.
Me felicité a mi misma una y
otra vez por colgar a tiempo. Dejé todo mi equipaje en la cinta, mientras
extendía mis brazos para que una mujer castaña comenzara a cachearme. En aquel
momento, mi pícara mente renunció a mi ruego de mantenerse apartado del
pensamientos, y la alegría del compromiso de Tom y Giovanna pronto se vio
superada de nuevo por el dolor y vacio de Danny.
Estúpido Danny.
…
Un grito peculiar llegó a mis
oídos desde la otra punta de la habitada sala. Sonreí por impulso, a tiempo de
que una cabellera ondeante castaña saliera de entre la cantidad de hombros y
cabezas que esperaban mi avión. Su figura, liviana y ligera corrió hasta mi.
Dejé caer despreocupada mi
mochila de una vez, separé mis dedos de la maleta y extendí mis brazos. Los
suyos, largos y delgados estiraron de mi pelo dolorosamente cuando me cubrió
por encima de los hombros, y el gritó me ensordó mis tímpanos. Hacía ya mucho
tiempo que no había sufrido por aquel dichoso grito.
-¡¡Estás aquí, estás aquí!! –Gritó
ella, exuberante de alegría mientras me aferraba por los hombros y comenzaba a
saltar de alegría. Sus facciones estaban contraídas y apunto de llorar de
alegría -. ¡Por fin, estúpida! ¡¡Feliz Navidad!!
-Loca, feliz Navidad –Pronuncié
con más parsimonia, abrazándola aquella vez yo -.Oh, cuánto, ¡casi había
olvidado el dolor de tus gritos! –Carcajeé suavemente -. ¿Qué haces aquí?
-Tu madre me chivó que venías –Sonrió
-. ¿Y eso por qué? ¡Si creía que estabas genial en Londres!
Fruncí el ceño, volviendo a
maldecir todo lo existente por la evocación de aquel a pesumbrado recuerdo.
Aquella chica, inconsciente de
todo lo ocurrido en el último més, de facciones suaves y delicadas, cabello
liso y voluminoso cayendo sobre sus hombros y figura esbelta y bien formado,
había estado en mi vida en los último cinco años como una de mis mejores
amigas. Dapphy, menguando su sonrisa y ampliando su ceño preocupado, me
acarició el antebrazo con dulzura.
-Oh, oh, hacía mucho que no veía esa mirada –Su brazos
me cubrieron de nuevo por mi hombro, pero aquella vez simplemente me dediqué a
dejarme abrazar -. ¿Quién es él?
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Hola! Este capítulo es algo sosete, no dice mucho pero requería ponerlo, por lo de la boda. He cambiado, como todo, lo ocurrido en la realidad, pero permitidme tocarme la libertad. Además, aquí he puesto un nuevo personaje secundaria, y he decidido el honor de bautizarle como una de mis lectoras más seguidas ^^ Muchas gracias a Dapphy, porque sus comentarios son lo más alentadores que he tenido en cualquier fic hasta ahora.
3 comentarios:
esta be tranquilet pero lla bindra la tormenta cada dia medises mes maravillat delo be que escrius.
kay tornara a londres o se quedara en el seu poble.
que jaimeto xD moltes grasies home es que no hi ha ningú com tu :)
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