martes, 5 de marzo de 2013

Capítulo 53 - Dichoso serafín.


                                                               POV DANNY

                Mis ojos se mantuvieron constantes a pesar de que su firme y penetrante mirada rehuyera de la mía. Había imaginado, ensoñado, una y otra vez aquel reecuentro después de la noche en el parque, pero a cada mes me había autoconvencido más y más de que no llegaría dicho momento.
                «Está preciosa» fue lo único coherente que me dije a mi mismo, oteando su figura desde mi posición. Un liviano vestido de volantes i tela suave y blanca caía hasta sus muslos, donde se perdía con un ligero pliegue que hacía resaltar sus piernas.
                «Cosas del destino», evoqué exasperado las palabras de Lara hacía Dylan. El chico de cabello rubio oscuro permanecía allí, ensimismado con una sonrisa serafina embozada en  sus labios curtidos, sin separar la mirada de ella.
                Kay, repetí con sumo cuidado en mi mente. Aquel nombre removió mi estómago, incomodándome y alterándome. La distancia pareció convertirse en un avismo entre ella y yo, y el miedo recorrió todo mi cuerpo, incapaz de pensar con sentido.
                -Sabía que vendrías. Yo tenía esperanzas en ti –Admitió Harry, apartándose de la pared de piedra mientras le depositaba un beso en la mejilla acompañado de una sonrisa -. Y me alegro de que no me hayas decepcionado.
                Fruncí el ceño. De nuevo, aquel sentimiento incómodo que no había revivido desde hacía bastantes meses atrás pareció intentar ser recordado por mi organismo. La noche en la que Harry y Kay, ebrios, fueron más allá de lo debido. Y lo habían olvidado mutuamente.
                A cambio, por mi parte no era igual. No podía ignorar el tema del desliz la noche de Nochebuena. Sobrio y consciente de la situación no podía hacer como si nada hubiese pasado.
                De modo que, cuando sus pasos se detuvieron enfrente mía por último, debía al menos intentar actuar como una persona madura.
                -Por fin se te ve el pelo –Dije sonriéndola. Una pequeña sonrisa se embozó ruborizada en sus labios, y actuando por mi solo, le deposité un beso en su fría mejilla. De nuevo, me sentí como si me hubiese ido de la ralla -. ¿Te quedarás o te volverás a ir?
                -Obviamente que se quedará –Contestó por ella Micaela antes de que Kay contestara. Sus ojos, los cuales parecían atentos a los míos, se vieron obligados a separarse de la conexión visual para mirarla a ella -. No puede ser tan testaruda de venir a la boda y volver a irse.
                -¿Quieres que me quede y te incordie de nuevo? –Dijo con una carcajada.
                -Las cosas están demasiado tranquilas sin ti.
                Una sonrisa tímida y sincera de formó en su rostro. De nuevo, la piel se me erizó e inconsciente mis ojos no se separaron de ella.
                -Entonces me quedaré un tiempo por tal de complacerte.
                Noté como el furor despertaba al mismo tiempo que el miedo. Mentiría si dijese que no la había echado de menos, que no había tenido ganas de verla o quizás, incluso, de saber como sería una lujuria a su lado, pero mi mente ya había ordenado a todos mis sentidos comportarse como un verdadero hombre y no volver a cometer aquella estupidez. Y con Kay cerca de mí a cada día, aquello se veía gravemente afectado.
                -¿Entonces puedo tomarme la libertad de ofrecerme como tu taxista personal? –Dijo Dylan, a lo lejos y volviendo a sonreír de forma aliciente.
                Noté como la rabia reitaraba en mí. No solía fijarme minuciosamente en los hombres, ni siquiera en los que conversaban a menudo con Georgia, pero aquel chico y su completa perfección no podía pasar indiferentes por mi atención.
                Ni un solo poro, ni un solo grano, ni un solo trasquilón de cuchilla. Una sonrisa perfecta, elegancia, caballerosidad e incluso musculatura parecían haberse moldeado en aquel dichoso niño mimado. Y ese niño mimado mostraba cierto interés por Kay.
                -No creo que sabiendo que estoy aquí ya vuelva a tener problemas de transporte –Contradijo Kay con una sonrisa pícara. Sonreí inevitablemente. Acababa de darle largas -. Podré ingeniármelas sola.
                -Bueno,  tal vez pueda ayudarte a conseguir algún trabajo mejor pagado ya que no puedo ofrecerme como tu taxista –Contrarrestó él -. He oído que se te dan bien los trabajos literarios y escritos.
                -¿Has oído?
                -Mic larga mucho por la boca –Acusó el rubio. Mis ojos, atentos a cada mueca alegre por parte de Dylan y curiosa y titubeante por parte de Kay no se tomaron la libertad de observar la indignación de Mic -. ¿Qué me dices?
                Su ceño se frunció, ambiguo y vacilante mientras claramente dudaba de sus palabras. De nuevo, aquella muestra de caballerosidad y atención me alteró completamente, pero apretando la mandíbula permanecí taciturno y atento.
                -¿A qué viene esto?
                -¿No puedo ayudarte? –Una sonrisa de oreja a oreja se formó en su rostro, sin una sola arruga -. ¿A caso no quieres la oportunidad?
                -Sí, claro que sí, pero…
                -Entonces será tuyo. Además, tendré que ofrecerme como taxista sí o sí para llevarte a la oficina –Se adelantó con picardía Dylan mientras sonreía victorioso.
                Una carcajada se escapó repentinamente de Kay, rompiendo el hielo y incitando a todos los demás a pronunciar alguna palabra. Ignorando el tema, le dio la espalda mientras se situaba al lado de Mic.
                A pesar de la dureza de Kay, aquel muchacho me había exasperado de tal forma que todos mis buenas pensamientos hacía él habían desaparecido. Me autoconvencí de mi teoría, colérico: Dylan sentía cierto interés hacía ella. No le habría ofrecido un buen puesto de trabajo como si nada a cualquiera otra, y no se hubiese mostrado tan persistente en el tema si le hubiesen rechazado.
                De modo que, sin evitarlo, mi vena competitiva se despertó. Aquel muchacho jodidamente perfecto me estaba complicado mi indiferencia, incitándome a salirme de lo permitido.
                Y por aquella iniciativas, lo iba a conseguir.
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Hola ^^ Espero que, a pesar de la escasez de comentarios, la gente que lea en secreto este fic le esté agradando la trama. A veces me complico al escribir de tal forma que no sé si entenderéis, y si no lo hacéis, por favor avisarme y así cambiaré y me relajaré en mi táctica. Además de que me servirá para mejorar.
En fin, quiero daros las gracias a la gente que lo lee, a la gente que votó, a la que sigue el blog y a la que me aumenta a cada subida de capítulos las visitas por leeros el fic :3 No siempre lo agradezco, pero de veras que hacéis que me apetezca seguir escribiendo y terminar el fic :3
Muchas gracias! Y sobretodo a Dapphy. Eres un sol<3

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! Primero quiero decirte que me gusta mucho como llevas la trama de tu fic, en serio, siempre es como lo mismo, pero este tiene un poco más de suspenso ;). Quería pasarme y decirte que aunque no te escriba, me encanta leer tu blog, y que me perdones por no escribirte... en fin, sigue así y sigue subiendo muuuuchos capitulos :D

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