El
timbre abrasó todos los conectores de la casa. Entre quejidos y gritos, Micaela
y yo debatimos entre quién debía de ser la “afortunada” en abrir la puerta.
Finalmente, entre buena jugada y demás, ella me dejó sin contradicción,
viéndome obligada a recorrerme medio pasillo para abrir a quién ya sabía quién
era.
Habían
pasado dos días únicamente desde me habían obsequiado mi nuevo trabajo en la
revista. El sábado había iniciado mi primer día, no muy laborioso pero si
productivo para iniciarme, y el lunes empezaría ya seriamente.
Debía
despedirme de vasos y bayetas para saludar a fotocopias y redacciones.
Dos
sonrisas bien amplias parecieron reprocharme su buena felicidad y amor cuando
abrí la puerta. Mi cara, llena de despecho les saludó con un simple resoplido.
Dougie y Lara parecían
preparados para uno de aquellos domingo tan productivos que solo ellos podían
organizar, y tan románticos que despertaban mi vena destructiva. Intenté
regresar al sofá, pero en aquel momento, Lara me paró el paso y agarró de las
manos, erigiéndolas hacía arriba.
-¡Buenas tardes, mi buen
humor! –Dijo abrazándome con firmeza. Me dediqué a darle dos golpecitos suaves en la espalda
como participación -. ¿Y esa buena cara de hoy? ¡Puede que esté lloviendo, pero
es un precioso domingo!
-Habla por ti –Gritó Micaela
asomando su cabeza por sofá -. Ahora Dougie te invitará a algo romántico, os
besaréis bajo la lluvia y presos de la pasión haréis el amor hasta la
madrugada, dónde ambos llegaréis tarde a trabajar –Lanzó un resoplido furibundo
-. Lo he visto en las películas.
-No te lo niego, Mic, no lo
hago –Sentenció Dougie sonriendo con dulzura. Lara le golpeó suavemente el
brazo, mientras le depositaba un beso en los labios -. No solo hemos venido
para restregaros nuestro amor –Sus ojos me miraron arqueándome las cejas en
señal de burla -, sino que también para que lleves estos cuadros a tu empresa.
-A lo que por cierto,
¡felicidades! –Me vitoreó Lara dándome un gran beso en la mejilla -. Seguro que
sé te da genial. Y ya sabes. No olvides exponerles mis cuadros a ver que les
parece de decoración.
-Está bien, lo haré, pero el
jefe de la plantilla es un poco estricto –Advertí, adueñándome de éstos -. Tal
vez si le pintas una sabana, o un oasis hay más posibilidades.
Doug estalló a carcajadas ante
mi comentario. El día pasado le había descrito a Jackson tal y como era y
aparentaba, y las burlas no habían faltado en nosotros. Aquel jefe era odiable,
y estaba en mi derecho de corresponder con odio a su carácter.
-Y por favor, que alguna me
haga un favor –Pidió secándose las lágrimas Doug . -Necesito que le llevéis
estas partituras de una nueva canción a Tom. Se me ha olvidado pasarme por
allí.
-¿Y no puedes acercarte ahora?
-No me viene de paso, Mic
–Imploró con sus ojos azules como cebo -. Me las había pedido ayer, y hoy ya ha
estado a punto de matarme por no traérselas.
El silencio reinó en la sala.
Una sonrisa obsequiadora estaba formada en el rostro de la morena, quién
esperaba una voluntaria a la que
envolver a besos.
-Se encarga Kay –Adelantó
Micaela señalándome con el dedo índice.
Suspiré mientras la mirada de
la pareja me miraba implorante. No podía negarme a uno sólo, y menos a los dos,
de modo que entre un suspiro fatigado, asentí.
-Está bien, yo se las llevaré –Sentencié
entre un suspiro, que tras miradas agradecidas acabó con una carcajada.
Tal vez si no hubiera ido tan
ensimismada en los cascos y el audio al máximo volumen, hubiera visto el coche.
En incluso me atrevería a decir que, de haber sido así, hubiera parado y me
hubiera ido, sin seguir más allá del jardín de los Fletcher. De haber sido así,
casi podría haber jurado que mis posibilidades de olvidar al Don Juan de Jones
hubieran sido casi posibles.
Pero no. Aquella mañana, ya un
sol diurno parecía abrirme con más sosiego y parsimonia el camino hasta aquella
casa. Mantuve mi mirada fija en mis zapatos que iban y venían, y en ningún
momento me percaté del coche de siete plazas que descansaba detrás del mini
azul de Tom.
No hizo falta ni un segundo
toque en el timbre para que el rostro cansado y alterado de Tom apareciese. Su
hoyuelo, encantador como de costumbre apareció mientras su rostro dejaba de
crisparse, pero en el momento en que levanté los folios para que estuvieran a
su vista, su rostro se contrajo de nuevo.
-¡Te debo la vida! –Gritó mientras
me los arrebataba de un tirón, con una sonrisa embozada. Los ojeó rápidamente,
mientras su sonrisa incrementaba -.Ya había empezado a planear el asesinato a
Dougie. –Su mirada se levantó, para mirarme con más tranquilidad -. ¿Te ha
pedido que los traigas sin más?
-No tenía nada que hacer, y
como tenía una de esas citas románticas con Lara, he accedido –Me encogí de
hombros -. Al menos me ha dado el aire.
-Te juro que te dedicaremos la
canción cuando la toquemos al público la primera vez –Dijo mientras sus
rodillas se inclinaba suavemente, agradecido -. Pasa, no te quedes fuera.
Estuve a punto de negarme,
pero evoqué la tarde que me esperaría en casa de Micaela. Ver películas
repetidas, con el cuenco de palomita en el hueco del brazo y los kilos
aumentando mis cartucheras. De modo que asentí, y entré.
Me había alejado tanto de lo
vivido en Londres que no recordaba la carisma y dulzura que poseía de por sí
sola la casa de Tom y Giovanna. Nada había cambiado, ni siquiera el mismo olor
a café al pasar por la cocina ni el de flores recién recogidas que exponía los
ambientadores. Todo seguía igual, como si nada hubiese cambiado.
-¿Te apetece una taza de café,
o un zumo o cualquier cosa? –Preguntó mientras se detenía junto al marco de la
cocina -. Giovanna está fuera, pero no tardará en llegar. Mientras puedes
esperar en el salón, mientras yo veo la canción, si no te importa.
-Oh, no, tranquilo, no te
molesto –Dije modesta -. Puedo venir en otro momento.
-No te preocupes. Ya está
Danny para molestarme.
No contesté. Justo en aquel
momento, unos pasos a la derecha resonaron, y a tiempo de que ambos giráramos
nuestras cabezas, la figura de Danny se asomó por la puerta del salón. Sus ojos me miraron de arriba abajo,
sorprendidos al igual que los míos, de nuestras presencias.
-Hola, Kay –Dijo mientras
sonreía dulcemente -. Creía que era Gio con los churros.
-No te va a comprar los
churros, Dan –Renegó Tom acercándose a él. Le depositó el media parte de las
partituras -. Quédate con Kay hasta que venga Giovanna. Voy arriba a mejorar la
canción, así que déjame mis minutos de concentración –La mirada severa pero
pícara de Tom le analizó -. Nada de llamarme en los próximos treinta minutos.
-Sí, señor.
La mirada de Tom se achinó con
una sonrisa, con un hasta luego dibujado en los ojos. Su figura se perdió entre
las escaleras que subían piso de arriba, dejando un silencio hermético entre
nosotros. Entonces, mi mirada se encontró en alguien momento con la de Danny.
-¿Quieres algo de comer o
beber? –Preguntó. Una sonrisa burlona se formó medio segundo después, malpensando.
-Danny –Dije mientras
respondía a su carcajada -. No, tranquilo. Creo que me voy; prefiero no
molestar.
-Venga ya –Dijo mientras se
acercaba a mí -. Al menos ayúdame a hacer la letra.
-No soy buena compositora.
-¿No tienes sentimientos? –Enarqué
una ceja -. Es fácil. Las palabras salen solas. Venga –Me incitó. Finalmente,
entre un encogimiento de hombros mío, terminé aceptando.
Una sonrisa sincera se formó
en el rostro de Danny. Se encargó de mi chaqueta, mientras sus pasos me
dirigían a una sala del piso inferior. Allí, delante de un gran ventanal de
cristales sin una pizca de suciedad, daban a aquel salón musical todo el arte
que necesitaba para la concentración. Y delante de él, un piano descansaba
esperando ser tocados.
-Tom me ha pedido que trate
sobre el amor –Dijo mientras sacaba el asiento del piano y dejaba las
partituras sobre las teclas. Me ofreció el sitio, mientras el acercaba un
taburete junto a mí -. Es el tema favorito de las fans. ¿Sabrás como es el
sentimiento un poco, no?
Una nueva sonrisa burlona y
desafiante se formó en sus labios. Alcé las cejas, atrevida mientras me
acomodaba enfrente del asiento sin mirarle.
-Estoy segura que mucho mejor
que tú –Musité.
Una carcajada pícara salió de
él. Sabía que me esperaba un día teniendo que soportar comentarios vacilantes
de Jones.
Iba a ser divertido.
1 comentarios:
me encanta
por favor sube pronto!! muero por saber que ocurrira ahora con dan y kay!
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