miércoles, 6 de marzo de 2013

Capítulo 54 - Despertar interés


                                                                              POV KAY

                Aquel coche. Aquel estúpido coche hizo que mis vellosidades el más inocente mártir. Rígida y silenciosa estuve durante todo el viaje al convite sin pronunciar palabra, mientras oía a Georgia delante de mí hablar animadamente sobre sus viajes como modelo. Micaela a mi lado y Mike más lejos no apaciguaban con su presencia.
                Con muy mala suerte, el coche de Danny había resultado ser el único libre para llevar, de modo que había tenido que subirme. Evoqué mohínamente cuando, a pesar de los esfuerzos de Danny por intentar evitar acompañarme a la puerta aquella noche, conseguí que lo hiciera y todo terminara en una cosa que, a pesar de mi orgullo, quería que ocurriese. Pero no que terminase de aquella forma.
                Tras un largo tiempo de espera, el coche se detuvo en el glamuroso restaurante ya abarrotado por los invitados. Bajé del coche, y teniendo la cortesía de esperar a Mic, comencé a calmarme. Debía de controlar mis ataques de nervios. Todo había terminado, y era algo que debía comprender.
                -¿Qué tal lo llevas? –Me susurró mi amiga al oído cuando llegó a mi posición. Fruncí el ceño, dudando de su pregunta -. Lo de el reencuentro. Al ver a Danny y todo eso después de lo ocurrido.
                -Oh, bien. Me lo imaginaba más dramático, sinceramente –Me sinceré entre cuchicheos -. Creo que incluso podría acostumbrarme a esta indiferencia hasta que toda la tontería se me pasase.
                -Pues mantente, Kay, mantente. Lo que menos te conviene ahora es comportarte como una chica sin cabeza… -Dijo midiendo sus palabras. Sonreí con sosiego, comprendiendo sus palabras -. Hablo enserio.
                -Ya lo sé. Te refieres porque ahora están comprometidos y tal, ¿no? –Sus ojos se congelaron al momento. A pesar de que mi estómago se estrujo al pronunciar aquellas palabras, intenté endurecerme -. No pasa nada. Todo se olvidará en un par de semanas al afrontar la situación a la cara sin huir, y ya está. Asunto zanjado.
                Su cara delató su descuerdo, pero calló. Casi se lo agradecí con la mirada, a pesar de que yo misma dudara de las palabras que acababa de decir, pero no objeté nada más. Podía estar todo el cuento del destino por el medio, pero no debía de ser la única persona que se había visto en una situación así.
                De modo que como todas, terminaría olvidando todo eso.
                -¿Vas a aceptar el trabajo que te ha propuesto Dylan? –Preguntó una ronca voz a nuestra espalda. Con un respingo, nos detuvimos y nos giramos a tiempo de ver a un sonriente Danny Jones.
                Ladeé la cabeza para observar a Georgia caminar junto a Mike. Mariposillas despertaron en mi interior, y miré fijamente a Danny, sin saber a qué venía aquella pregunta. Aquel interés y amabilidad era lo que menos me esperaba de él en ese momento de confusión.
                -Creo que voy a adelantarme para decirle una cosa a Mike. Ahora nos vemos, Kay –Dijo de pronto Micaela lanzando una mirada a Danny. Ella misma me avisaba de que no cometiera imprudencias, y me daba en bandeja las mejores escenas para largar más de lo debido.
                -Supongo que sí. Ya que tengo la oportunidad, aceptaré –Dije secamente mientras su paso se unía al mío.
                -Él trabaja para alguna editorial de esas, por eso te lo ha propuesto –Dijo con voz cuidadosa .
                -Más motivos para darme la oportunidad.
                -Pero vengo a decir que conoce a Giovanna mucho mejor, y sabe que también tiene aficiones literarias y a cambio no le ha dicho nada –Su ceño se frunció y sus ojos azules grisáceos me observaron con espero. Le miré desafiante, pero una sonrisa despreocupada se formó en sus labios.
                -¿Me estás diciendo que tengo que decirle que no?
                -No, claro que no. Acéptalo, obvio –Dijo carcajeando. Aquel tema parecía ser indiferente para él, pero un enfurecimiento se formaba a cada palabra que pronunciaba -. Pero que demonios. Quiero decir que pareces haber despertado interés en Dylan.
                Callé por su atrevimiento. Le miré impresionada, pero sus ojos se mantuvieron distantes a los míos tras aquella pregunta. Envidiaba su atrevimiento, mientras me enfurecía al mismo tiempo. No entendía de que iba Danny, y tampoco creo que fuera comprensible entenderlo, conociéndole.
                -¿Y?
                -¿Y? –Repitió él como si esperase otra pregunta más elaborada. Carcajeó mientras negaba la cabeza -. ¿A caso también tienes interés por él y por eso esa indiferencia al tema?
                Su tono pícaro y gracioso me alteraban como nada. Apreté los labios, enrabiada por su ignorancia mientras rezaba por no exasperarme. Estaba sensible con él, de modo que debía de andar con cuidado.
                -¿Qué más te da? Eso es asunto mío, Danny.
                Sus ojos subieron hasta los míos  y una sonrisa de lado se formó en sus labios. De nuevo, aquel humor tan extraño y despreocupado volvía a aparecer.
                -¿No debería de ser yo quien despertase interés en ti, y no él? –Una sonrisa aliciente y que tan rápido me derretía se formó en sus rostros. Odiaba aquel comportamiento de coqueteo de él, más que nada porque no era capaz de resistirme.
                Pero en aquel momento yo estaba demasiado enfurecida por su indiferencia al verme y mis nervios como una adolescente al ir a un concierto ante el asunto que no medité mis palabras. Pasé por alto su sonrisa, sus ojos penetrantes y su aproximamiento y contesté con lo primero que surcó por mi mente.
                -¿Y no se supone que a ti te debería de dar igual por quién tengo yo afición siendo que estás comprometido?
                Aquella vez, la sonrisa pícara se formó victoriosa en mis labios cuando el rostro azorado y de desconcierto inundó su cara. No sé esperaba aquel ataque.

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