POV
KAY
Aquel
coche. Aquel estúpido coche hizo que mis vellosidades el más inocente mártir.
Rígida y silenciosa estuve durante todo el viaje al convite sin pronunciar
palabra, mientras oía a Georgia delante de mí hablar animadamente sobre sus viajes
como modelo. Micaela a mi lado y Mike más lejos no apaciguaban con su
presencia.
Con
muy mala suerte, el coche de Danny había resultado ser el único libre para
llevar, de modo que había tenido que subirme. Evoqué mohínamente cuando, a
pesar de los esfuerzos de Danny por intentar evitar acompañarme a la puerta aquella noche, conseguí que lo hiciera y
todo terminara en una cosa que, a pesar de mi orgullo, quería que ocurriese.
Pero no que terminase de aquella forma.
Tras
un largo tiempo de espera, el coche se detuvo en el glamuroso restaurante ya
abarrotado por los invitados. Bajé del coche, y teniendo la cortesía de esperar
a Mic, comencé a calmarme. Debía de controlar mis ataques de nervios. Todo
había terminado, y era algo que debía comprender.
-¿Qué
tal lo llevas? –Me susurró mi amiga al oído cuando llegó a mi posición. Fruncí
el ceño, dudando de su pregunta -. Lo de el reencuentro. Al ver a Danny y todo
eso después de lo ocurrido.
-Oh,
bien. Me lo imaginaba más dramático, sinceramente –Me sinceré entre cuchicheos
-. Creo que incluso podría acostumbrarme a esta indiferencia hasta que toda la
tontería se me pasase.
-Pues
mantente, Kay, mantente. Lo que menos te conviene ahora es comportarte como una
chica sin cabeza… -Dijo midiendo sus palabras. Sonreí con sosiego,
comprendiendo sus palabras -. Hablo enserio.
-Ya
lo sé. Te refieres porque ahora están comprometidos y tal, ¿no? –Sus ojos se
congelaron al momento. A pesar de que mi estómago se estrujo al pronunciar
aquellas palabras, intenté endurecerme -. No pasa nada. Todo se olvidará en un
par de semanas al afrontar la situación a la cara sin huir, y ya está. Asunto
zanjado.
Su
cara delató su descuerdo, pero calló. Casi se lo agradecí con la mirada, a
pesar de que yo misma dudara de las palabras que acababa de decir, pero no
objeté nada más. Podía estar todo el cuento del destino por el medio, pero no
debía de ser la única persona que se había visto en una situación así.
De
modo que como todas, terminaría olvidando todo eso.
-¿Vas
a aceptar el trabajo que te ha propuesto Dylan? –Preguntó una ronca voz a
nuestra espalda. Con un respingo, nos detuvimos y nos giramos a tiempo de ver a
un sonriente Danny Jones.
Ladeé
la cabeza para observar a Georgia caminar junto a Mike. Mariposillas
despertaron en mi interior, y miré fijamente a Danny, sin saber a qué venía
aquella pregunta. Aquel interés y amabilidad era lo que menos me esperaba de él
en ese momento de confusión.
-Creo
que voy a adelantarme para decirle una cosa a Mike. Ahora nos vemos, Kay –Dijo
de pronto Micaela lanzando una mirada a Danny. Ella misma me avisaba de que no
cometiera imprudencias, y me daba en bandeja las mejores escenas para largar
más de lo debido.
-Supongo
que sí. Ya que tengo la oportunidad, aceptaré –Dije secamente mientras su paso
se unía al mío.
-Él
trabaja para alguna editorial de esas, por eso te lo ha propuesto –Dijo con voz
cuidadosa .
-Más
motivos para darme la oportunidad.
-Pero
vengo a decir que conoce a Giovanna mucho mejor, y sabe que también tiene
aficiones literarias y a cambio no le ha dicho nada –Su ceño se frunció y sus
ojos azules grisáceos me observaron con espero. Le miré desafiante, pero una
sonrisa despreocupada se formó en sus labios.
-¿Me
estás diciendo que tengo que decirle que no?
-No,
claro que no. Acéptalo, obvio –Dijo carcajeando. Aquel tema parecía ser
indiferente para él, pero un enfurecimiento se formaba a cada palabra que
pronunciaba -. Pero que demonios. Quiero decir que pareces haber despertado
interés en Dylan.
Callé
por su atrevimiento. Le miré impresionada, pero sus ojos se mantuvieron
distantes a los míos tras aquella pregunta. Envidiaba su atrevimiento, mientras
me enfurecía al mismo tiempo. No entendía de que iba Danny, y tampoco creo que
fuera comprensible entenderlo, conociéndole.
-¿Y?
-¿Y?
–Repitió él como si esperase otra pregunta más elaborada. Carcajeó mientras
negaba la cabeza -. ¿A caso también tienes interés por él y por eso esa
indiferencia al tema?
Su
tono pícaro y gracioso me alteraban como nada. Apreté los labios, enrabiada por
su ignorancia mientras rezaba por no exasperarme. Estaba sensible con él, de
modo que debía de andar con cuidado.
-¿Qué
más te da? Eso es asunto mío, Danny.
Sus
ojos subieron hasta los míos y una
sonrisa de lado se formó en sus labios. De nuevo, aquel humor tan extraño y
despreocupado volvía a aparecer.
-¿No
debería de ser yo quien despertase interés en ti, y no él? –Una sonrisa
aliciente y que tan rápido me derretía se formó en sus rostros. Odiaba aquel
comportamiento de coqueteo de él, más que nada porque no era capaz de
resistirme.
Pero
en aquel momento yo estaba demasiado enfurecida por su indiferencia al verme y
mis nervios como una adolescente al ir a un concierto ante el asunto que no
medité mis palabras. Pasé por alto su sonrisa, sus ojos penetrantes y su
aproximamiento y contesté con lo primero que surcó por mi mente.
-¿Y
no se supone que a ti te debería de dar igual por quién tengo yo afición siendo
que estás comprometido?
Aquella
vez, la sonrisa pícara se formó victoriosa en mis labios cuando el rostro
azorado y de desconcierto inundó su cara. No sé esperaba aquel ataque.
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