jueves, 7 de marzo de 2013

Capítulo 55 - No será tan fácil


                Su paso se ralentizó a mi lado, y aún con mi sonrisa impasible y pícara me mantuve mirándole, mientras él parecía intentar comprender mi pensar sobre aquel tema. Respiró profundamente, desconcertado antes de decir:
                -¿Pero cómo te has enterado del asunto?
                -¿Qué más da? Iba a terminar sabiendo de él.
                -Pero al menos esperaba encontrar la forma de decírtelo yo –No había ni rastro de su reciente alegría en aquel momento -. ¿Cómo lo has sabido?
                -Dylan lo dijo inconscientemente durante la boda.
                Una mueca de sarcasmo y enojo se formó en su rostro. Apartó la mirada de mí, perdiéndola entre el jardín del restaurante mientras sonreía maliciosamente.
                -Cómo no.
                -¿A caso te cae mal?
                Una sonrisa irónica se formó en los labios de Danny. Zarandeó suavemente la cabeza, mientras su peculiar sonrisa y talante cotidiano volvían a reaparecer. Él y su facilidad de buen humor.
                -Digamos que me siento amenazado por él.
                -¿Amenazado? –Carcajeé sin entender -. ¿Por qué?
                -A este paso te va a tener en el bote en menos de dos semanas –Noté como si me diese una bofetada en la cara. Me sentí débil y auto insuficiente -. Vas a llegar a enamorarte tanto de él que finalmente dejarás de rehuir de mi mirada, o de analizarme como si fuera un examen con tu mirada.
                No supe que contestar. Lo que había dicho era cierto, pero no quería rebajarme al nivel de que supiera la ardua tarea que me era ignorarle. Fruncí el ceño, y despacio medité mis palabras.
                -¿Y no se supone que esto debería de ser así?
                -Sí, claro. Pero yo no quiero que todo esto desaparezca.
                Fruncí el ceño, ambigua. Pronunciaba sus palabras con tanta libertad que no sabía si jugaba conmigo o simplemente se sinceraba. Una sonrisa pícara estaba embozada en sus labios, y su mirada se perdía entre la muchedumbre.
                -Pues debería de desaparecer. Al fin y al cabo, no lleva a ningún sitio.
                Sus ojos me encontraron y su sonrisa se ensanchó. Parecía estar disfrutando de la conversación, mientras por mi parte a cada palabra era una prueba que debía superar sin rebajarme lo suficiente.
                -No va a ser tan fácil, olvidarme, Kay –Su paso se detuvo enfrente mía, obligándome a detenerme -. No quiero que Dylan tenga su plato servido con  tan poca resolución.
                Noté como mi cara se calentaba y mi pecho se cubría en una capa de cólera. Danny estaba poniéndome las cosas difíciles, y sabía ya lo complicado que me resultaba aquello.
                -¿Pero de qué vas? –Vociferé apretando la mandíbula -. ¿Me comparas como si fuera un plato del que te lo terminarás y encima te basas en la teoría de que me eres el centro de mi mundo?
                -Si ya me resulta difícil ignorarte y que pases desapercibida para mí, no creo que yo sea menos para ti –Su dedo índice se posó en sus labios, mientras sus gestos me indicaban que me relajase -. Y no eres un plato cualquiera. Digamos que… eres el plato más especial.
                No supe como tomarme esto último. Ignoré sus primeras palabras, sin creerle ni darle importancia. No sabía si tomarme aquellas última comparación como un cumplido o una ofensa, pero sin relajarme mi gesto y aún crispada, decidí contraatacar.
                -Pues que sepas que este plato no muere por ser tastado por alguien tan testarudo y recio como tú.
                Su risa tan peculiar salió de él volviendo a apartar ligeramente sus ojos de mí. Sonreí tentada por sus carcajadas, pero tan pronto como pude, me alejé de él ignorándole. Creí que le había perdido de vista, hasta que sus pasos pasaron ligeros y adelantándome por mi lado.
                -Esa es la Kay que me gusta. Dura y orgullosa, pero débil y sentimental por dentro.
                Me guiño un ojo, y rápidamente volvió a apartar su mirada y siguió avanzando, ignorándome. Su esbelta figura vestida de traje llamó mi atención inconscientemente, meditando sus palabras hasta que finalmente, entre un resoplido, le subestimé.
                -Gilipollas –Dije mientras apartaba la mirada de él. Aquel Danny Jones me había dejado claro lo idiota que era.

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Sólo repito que muchísimas gracias a los que me leen ^^

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