Danny
fue quien hizo los honores en plasmar los primeros pentagramas en el piano.
Podía oír la melodía a lo lejos, en el piso de arriba, pero únicamente servía
de distracción en aquel momento. Mis ojos se fijaron en sus dedos, livianos,
preparados para tocar pero aún así con una dureza que dejaba claro el
desconcierto que aún era aquella canción.
Es
bonita. Fue lo que pensé cuando llegó a mis oídos. Observé con atención la
concentración de Danny, apreciando lo segundos de silencio y pensamiento
mientas le dejaba aclarar sus ideas, mordiéndose el labio. Visto desde aquel
punto de vista, casi todo el despecho que quería seguir conservando por lo
pasado se esfumaba en compañía de la melodía.
-¿Qué
te parece? –Me preguntó rudo cuando las teclas pararon de golpe. Sus ojos
azules parecían orientarse en mi opinión.
-La
melodía no está mal. Creo que necesita algunos cambios, pero no entiendo de
eso. Y tiene que hablar sobre algún tema tranquilo, nada fuerte.
-De
la melodía ya se encargará Tom. Nosotros nos encargamos de la letra. ¿Alguna
idea?
-Bueno…
puedes hablar de tu situación sentimental desde el punto de vista relajante. No
sé, ¿tú eres el enamorado, no?
Una
sonrisa picaresca se formó en sus labios mientras apartaba la vista de mí. Sus
dedos tocaron lo que debía de ser la primera estrofa para le letra, y luego su
frente se frunció.
-Tal
vez de esa seguridad que sientes cuando estás a su lado, cómo si lo grave fuese
casi indiferente.
-Y
el miedo al verte alejado de esa persona. Las ganas de verla, y todas esas
chorradas, ¿te refieres? –Dije con una carcajada, a quién me la devolvió
ladeando la cabeza.
De
nuevo, sus dedos tocaron la canción pero con más parsimonia, mientras comenzaba
a murmurar por lo bajo.
-¿Qué
dirías si esa persona se fuera por un tiempo y luego regresase? –Cuestionó en
voz alta, tal vez para sí mismo, tal vez para mí, pero su mente parecía estar
buscando el sentimiento que necesitaba la canción.
( http://www.youtube.com/watch?v=2WG2ddKY4uk )
-Que
no quisiera pasar otro día sin ella –Dije sin pensármelo.
-I don’t ever wanna spend another day
without you, without you –Cantó. Su voz, ronca y casi entrando en compañía
del sentimiento de la canción, hizo que mi piel se erizara en un escalofrío -.
¿A sí, no?
-Sigue.
–Le pedí casi de súplica.
-I don’t think that I’d be stading… here if I
never found you, never found –Cantó titubeando. Su ceño se frunció y la
melodía paró para observarme.
-Está
bien –Dije, mientras mi voz tembló. Ya empezaba aquel sentimiento turbador -.
También… ese momento se vuelve como de película, ¿no? –Una sonrisa burlona se
formó en sus labios -. ¡No, no te rías! Digo que… esa persona es como si
volviese a ti, como si se hubiese ido pero para volver.
-¿Entiendes
el sentimiento? –Preguntó de golpe. Una nota se profundizó en el piano, al
igual que su mirada sobre la mía.
-Es…
es una letra de una canción, Dan. Se trata de escribirlo, no de sentirlo.
Una
sonrisa mohína se embozó entonces en sus labios. De nuevo, aquella rehuía mía
me hizo sentirme arrepentida. Pero debía de rehuir de temas profundos, me lo
había prometido a mí misma.
Sus
ojos observaron lar partituras para luego volver a encontrar mis ojos aún fijos
en él, y sin apartar el contacto visual, volvió a improvisar.
-Right now, the sun is in your eyes, the momento
has arrived, you see. Right now, there ain’t no better time, I feel like you’re
alive in me.
Y de
nuevo, un escalofrío.
Me
permití apartar la mirada de él. Casi me convencí de que era yo quién tergiversaba
el momento y la situación, pero odiaba que al menos, no apartara la vista de mí
al improvisar. Sabía que debía de estar pensando en Georgia, pero a cambio, su
mirada parecía profundizar en la mía como si yo le trajera la inspiración.
Claro que sí, Kay, claro.
-¿Y ahora? –Preguntó tras un
silencio que ni siquiera pareció romper el sonido del piano de Tom.
Le
miré. Sí debía ayudarle, tenía que dejarme de ensimismarme en detalles que no
llevaban a ningún sitio. Al fin y al cabo, el hacer una canción era hermoso y
debía aprovechar el momento.
-Le
pides a esa persona que te paso a su corazón. Que te lleve contigo.
Una
sonrisa picaresca volvió a formarse en sus labios. A cada idea, parecía
tomársela en broma. Lancé una carcajada exasperada, pero la melodía siguió y
sus ojos me miraron sonrientes.
-Improvisa
tú.
Le
miré como si me hubiese pedido que matara a alguien. Su sonrisa se amplió, sus
cejas se arquearon y un ojo me guiñó. Iba a reírse, pero a cambio, una parte de
mí quería que las palabras fluyeran solas.
-And you take me –La melodía, entonces,
se repitió -. And you take me… and you
take me there.
Entonces,
le dí más que motivos suficientes a Jones para que se mofara de mí y de mi
repentina actuación. Y así lo hizo. Su risa rompió desgarradora, parando de
tocar mientas se aferraba el estómago con ambas manos. Noté como mis mejillas
ardían ruborizada, mientras bajaba la vista hasta las blancas teclas que me
habían dado paso a aquella ridiculez.
-Cantas
fatal –Carcajeó mientras volvía a calmarse.
-Muy
inspirador, Danny –Su brazo recorrió mi hombro, pero me evadir de él
rápidamente -. ¡No! Ahora no me vas a oír ni una nota cantada.
-Venga
ya, Kay. No puedes privarme de eso –Bromeó.
Le
guiñé un ojo, sonriente, mientas le hacía señales de que siguiera tocando. Sus
ojos, aún achinados, se fijaron en la partitura y siguió tocando.
-Cuando
llega el momento de ver a esa persona, casi pareces pedirle al tiempo que venga
el momento en que la ves.
-I
get anxious just knowing that you’re the one… -Su palabras se quedaron
trabadas, y su ceño se frunció confundido.
-…I
come home. –Terminé por él.
-¿Por
la qué voy a casa? –Dijo adusto mientras parecía revolcarse en la
incertidumbre.
-Georgia
–Dije con la garganta seca -. Cuando vas a casa y la ves.
Una
sonrisa melancólica se formó en sus labios, entonces. Ni una pizca de la
concentración en mí de antes, ni una pizca de la alegría al verme cantar.
Simplemente, estaba apagada.
Y la
música volvió a sonar como si nada, pero sin que Danny dejara de observarme.
-Being without you makes me suffocate cause
baby I breathe you, yeah… I breathe you.
No
me atreví a respirar. No sabía si aquello lo hacía queriendo o no, pero no
podía ni escribir una canción de forma indiferente sin que lograra revolucionar
mis sentidos. Me sentí insignificante, como si no tuviera nada que reprochar a
sus palabras cuando en realidad tenía mil cosas que decirle.
-Dame
un beso –Dijo de pronto.
Un
revuelco casi ahogó a mi corazón. Creí oír mal, creí volver a confundir las
cosas, pero su mirada me lo confirmaba todo. Lo había dicho, no lo había
soñado.
Y
entonces, casi como si mi mente jamás se hubiese negado a él mil veces al
pensar en ello, mi cuerpo se inclino en compañía del suyo y un golpe grave de nota,
nuestros labios se juntaron.
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ESTE CAPÍTULO SI QUE ME GUSTA, DESDE HACÍA MUCHO O.O
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