domingo, 24 de marzo de 2013

Capítulo 59 - Take me there



                Danny fue quien hizo los honores en plasmar los primeros pentagramas en el piano. Podía oír la melodía a lo lejos, en el piso de arriba, pero únicamente servía de distracción en aquel momento. Mis ojos se fijaron en sus dedos, livianos, preparados para tocar pero aún así con una dureza que dejaba claro el desconcierto que aún era aquella canción.
                Es bonita. Fue lo que pensé cuando llegó a mis oídos. Observé con atención la concentración de Danny, apreciando lo segundos de silencio y pensamiento mientas le dejaba aclarar sus ideas, mordiéndose el labio. Visto desde aquel punto de vista, casi todo el despecho que quería seguir conservando por lo pasado se esfumaba en compañía de la melodía.
                -¿Qué te parece? –Me preguntó rudo cuando las teclas pararon de golpe. Sus ojos azules parecían orientarse en mi opinión.
                -La melodía no está mal. Creo que necesita algunos cambios, pero no entiendo de eso. Y tiene que hablar sobre algún tema tranquilo, nada fuerte.
                -De la melodía ya se encargará Tom. Nosotros nos encargamos de la letra. ¿Alguna idea?
                -Bueno… puedes hablar de tu situación sentimental desde el punto de vista relajante. No sé, ¿tú eres el enamorado, no?
                Una sonrisa picaresca se formó en sus labios mientras apartaba la vista de mí. Sus dedos tocaron lo que debía de ser la primera estrofa para le letra, y luego su frente se frunció.
                -Tal vez de esa seguridad que sientes cuando estás a su lado, cómo si lo grave fuese casi indiferente.
                -Y el miedo al verte alejado de esa persona. Las ganas de verla, y todas esas chorradas, ¿te refieres? –Dije con una carcajada, a quién me la devolvió ladeando la cabeza.
                De nuevo, sus dedos tocaron la canción pero con más parsimonia, mientras comenzaba a murmurar por lo bajo.
                -¿Qué dirías si esa persona se fuera por un tiempo y luego regresase? –Cuestionó en voz alta, tal vez para sí mismo, tal vez para mí, pero su mente parecía estar buscando el sentimiento que necesitaba la canción.
               ( http://www.youtube.com/watch?v=2WG2ddKY4uk )
                -Que no quisiera pasar otro día sin ella –Dije sin pensármelo.
                -I don’t ever wanna spend another day without you, without you –Cantó. Su voz, ronca y casi entrando en compañía del sentimiento de la canción, hizo que mi piel se erizara en un escalofrío -. ¿A sí, no?
                -Sigue. –Le pedí casi de súplica.
                -I don’t think that I’d be stading… here if I never found you, never found –Cantó titubeando. Su ceño se frunció y la melodía paró para observarme.
                -Está bien –Dije, mientras mi voz tembló. Ya empezaba aquel sentimiento turbador -. También… ese momento se vuelve como de película, ¿no? –Una sonrisa burlona se formó en sus labios -. ¡No, no te rías! Digo que… esa persona es como si volviese a ti, como si se hubiese ido pero para volver.
                -¿Entiendes el sentimiento? –Preguntó de golpe. Una nota se profundizó en el piano, al igual que su mirada sobre la mía.
                -Es… es una letra de una canción, Dan. Se trata de escribirlo, no de sentirlo.
                Una sonrisa mohína se embozó entonces en sus labios. De nuevo, aquella rehuía mía me hizo sentirme arrepentida. Pero debía de rehuir de temas profundos, me lo había prometido a mí misma.
                Sus ojos observaron lar partituras para luego volver a encontrar mis ojos aún fijos en él, y sin apartar el contacto visual, volvió a improvisar.
                -Right now, the sun is in your eyes, the momento has arrived, you see. Right now, there ain’t no better time, I feel like you’re alive in me.
                Y de nuevo, un escalofrío.
                Me permití apartar la mirada de él. Casi me convencí de que era yo quién tergiversaba el momento y la situación, pero odiaba que al menos, no apartara la vista de mí al improvisar. Sabía que debía de estar pensando en Georgia, pero a cambio, su mirada parecía profundizar en la mía como si yo le trajera la inspiración.
                Claro que sí, Kay, claro.
                -¿Y ahora? –Preguntó tras un silencio que ni siquiera pareció romper el sonido del piano de Tom.
                Le miré. Sí debía ayudarle, tenía que dejarme de ensimismarme en detalles que no llevaban a ningún sitio. Al fin y al cabo, el hacer una canción era hermoso y debía aprovechar el momento.
                -Le pides a esa persona que te paso a su corazón. Que te lleve contigo.
                Una sonrisa picaresca volvió a formarse en sus labios. A cada idea, parecía tomársela en broma. Lancé una carcajada exasperada, pero la melodía siguió y sus ojos me miraron sonrientes.
                -Improvisa tú.
                Le miré como si me hubiese pedido que matara a alguien. Su sonrisa se amplió, sus cejas se arquearon y un ojo me guiñó. Iba a reírse, pero a cambio, una parte de mí quería que las palabras fluyeran solas.
                -And you take me –La melodía, entonces, se repitió -. And you take me… and you take me there.
                Entonces, le dí más que motivos suficientes a Jones para que se mofara de mí y de mi repentina actuación. Y así lo hizo. Su risa rompió desgarradora, parando de tocar mientas se aferraba el estómago con ambas manos. Noté como mis mejillas ardían ruborizada, mientras bajaba la vista hasta las blancas teclas que me habían dado paso a aquella ridiculez.
                -Cantas fatal –Carcajeó mientras volvía a calmarse.
                -Muy inspirador, Danny –Su brazo recorrió mi hombro, pero me evadir de él rápidamente -. ¡No! Ahora no me vas a oír ni una nota cantada.
                -Venga ya, Kay. No puedes privarme de eso –Bromeó.
                Le guiñé un ojo, sonriente, mientas le hacía señales de que siguiera tocando. Sus ojos, aún achinados, se fijaron en la partitura y siguió tocando.
                -Cuando llega el momento de ver a esa persona, casi pareces pedirle al tiempo que venga el momento en que la ves.
                -I get anxious just knowing that you’re the one… -Su palabras se quedaron trabadas, y su ceño se frunció confundido.
                -…I come home. –Terminé por él.
                -¿Por la qué voy a casa? –Dijo adusto mientras parecía revolcarse en la incertidumbre.
                -Georgia –Dije con la garganta seca -. Cuando vas a casa y la ves.
                Una sonrisa melancólica se formó en sus labios, entonces. Ni una pizca de la concentración en mí de antes, ni una pizca de la alegría al verme cantar. Simplemente, estaba apagada.
                Y la música volvió a sonar como si nada, pero sin que Danny dejara de observarme.
                -Being without you makes me suffocate cause baby I breathe you, yeah… I breathe you.
                No me atreví a respirar. No sabía si aquello lo hacía queriendo o no, pero no podía ni escribir una canción de forma indiferente sin que lograra revolucionar mis sentidos. Me sentí insignificante, como si no tuviera nada que reprochar a sus palabras cuando en realidad tenía mil cosas que decirle.
                -Dame un beso –Dijo de pronto.
                Un revuelco casi ahogó a mi corazón. Creí oír mal, creí volver a confundir las cosas, pero su mirada me lo confirmaba todo. Lo había dicho, no lo había soñado.
                Y entonces, casi como si mi mente jamás se hubiese negado a él mil veces al pensar en ello, mi cuerpo se inclino en compañía del suyo y un golpe grave de nota, nuestros labios se juntaron.


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ESTE CAPÍTULO SI QUE ME GUSTA, DESDE HACÍA MUCHO O.O

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