POV
DANNY
Mis dedos
comenzaron a acariciar la suave copa de cristal que contenía el Whisky. El
estómago se me había cerrado, mis oídos oían pero no escuchaban y únicamente
resoplidos de aburrimiento era lo único que salía de mí. Mis ojos se alzaron
para mirar una vez más a Tom, quien escuchaba atento a Harry que le contaba por
milésima vez su reconciliación con Izzy. Sonreí, inevitablemente. Hubiese
mentido si dijera que no me alegraba por ellos. Por una parte, era porque era
desde años amigo mío, un hermano para mí. Pero por otra, y era la más
vertiginosa y la que menos me gustaba admitir, era porque gracias a aquella
reconciliación mi miedo a que pudiese tener algo con Kay se descartaba. La
noticia de la noche que pasaron ambos aún resultaba incrédula para mí; me negaba
a creerlo, me negaba a imaginármelos.
Fruncí los
labios, zarandeando la cabeza para evitar evocar aquello. Un incómodo
sentimiento me recorrió de pies a cabeza, como si me apretasen la boca del
estómago amargamente. No me gustaba pensar aquello, y a pesar de que pocas
veces resultaba, intentaba evitarlo.
-Cariño,
¿te encuentras bien? –Susurró la dulce voz de Georgia en mi oído.
Levanté los
ojos, sonriéndola y depositándole un beso por inercia en sus finos labios
pintados. Aquella noche, Geo vestía un elegante vestido negro, ajustado y que
hacían resaltar su belleza como todos los otros días. Carcajeé ociosamente. De
nuevo, la idea de tener a aquella chica que trabajaba como camarera y que
apenas se molestaba a vestir
elegantemente en comparación a mi novia me pareció ridícula.
-Oh, sí,
estaba pensando en unas cosas –Dije mientras la aferraba de la cintura.
Evitando el tema, anduvimos hasta la posición de Harry, Izzy y Tom -. ¿Qué pasa
aquí, puto batería? ¿Se retrasan en tu cumpleaños?
-Dije que
vinieran a las ocho, y ahora mismo son puntuales, Dan –Me sonrió él -. No
tardarán en llegar.
-Posiblemente
estén distribuyendo sus vestidos para estos tres días festivos seguidos. Tu
cumpleaños, noche buena y Navidad… ¡Demasiadas celebraciones! –Exclamó Izzy apoyándose
sobre el hombro de su novio.
Una vez
más, no pude evitar el tema. Ella no sabía nada de lo ocurrido entre Kay y el
batería, prácticamente, y el acuerdo entre todos nosotros era no contarlo.
Posiblemente, y como cualquier mujer crearía un odio hacía la camarera, y nadie
quería aquello. Además, aquel tema estaba tan olvidado en las mentes de todos
los demás que me preocupaba no ser capaz de apartar el codicioso tema.
-James ya
estará ansioso de que lleguen –Dije sin pensar. Mi mente habló en voz alta,
pero no callé a pesar de lo que decía -. Lleva ya bastantes días sin ver a Kay,
¿no?
-Oh, creo
que ya se han visto –Dijo Tom, mirándome con las cejas arqueadas -. El otro día
dijo que fue a verlas al bar.
-Ah, vaya
–Dije con un hilo de voz -. No lo sabía.
-¿Pero a
James no le gustaba Micaela? –Exclamó de pronto Georgia -. O sea, es bastante
amigo de Kay, ¡pero apostaría el cuello a que le llama más la atención Mic!
Inevitablemente,
una sonrisa se embozó en la comisura de los labios. La mirada de Tom me encontró
y supe que él sonrió por mi mueca. Aparté grácilmente los ojos de él y los fijé
en mi novia, quien fruncí el ceño, sin entender.
-¿Le gusta
Micaela? Pero… si siempre ha mostrado más interés por Kay –Dije.
-Bueno,
quien sabe lo que pudo haber pasado por la mente de él… ¡es James! –Exclamó Harry
con obviedad -. Pero me parece que antes iría detrás de Mic que de Kay… aunque
ambas son chicas difíciles.
-¿Por qué
lo dices? –Preguntó de repente Izzy, sonriendo confusa a su novio.
-En este
último mes y pocas semanas las hemos conocido bastante. Eso se ve en una
persona, cariño –Dijo despreocupado Harry, manteniendo la calma -. Además, ese
no es el tema. ¿No dijo Dougie que traería una acompañante con él?
-¿Hablaba
enserio? –Pregunté, incrédulo -. Creí que bromeaba. Estas semanas está un poco
más alegre, pero aún se le ve afectado.
Todos se
encogieron de hombros mientras una sonrisa se escapaba de sus labios. En aquel
momento, el timbre sonó con dos tintineos, a tiempos de que Giovanna dio un
brinco mientras iba dejando un plato en la mesa. Nos miró a la lejanía,
informándonos de que en aquel momento ella abriría la puerta.
Sin
evitarlo, casi sin ser consciente, su risa atravesó cemento y ladrillo y
llegaron a mis oídos. No pude evitarlo. Una sonrisa se embozó en mis labios,
ajeno a los ojos que me observaran. Mi cabeza ladeó al notar la firmeza de sus
ojos, para encontrarme con un ceño fruncido y unos ojos cafés observándome con
delicadeza. Permanecí todo lo impasible ante la atenta mirada de Tom, de la
cual nada se escapaba. Sabía que él ya sospechaba.
Una sonrisa
se formó en sus labios mientras negaba silenciosamente con la cabeza, mientras
algo se removió en mi interior y mi piel se hizo de gallina al abrir la puerta;
no fue causa del frío, sino de la persona que acababa de entrar para abrazar de
forma vehemente a Giovanna. Su vestido bailó a cámara lenta cuando mis ojos se
vieron sin fuerzas para separarlos de ella.
POV
KAY
Con un
último codazo hacía Mike, la puerta de madera se abrió para darnos la imagen de
una elegante y sonriente Giovanna que nos sonreía alegre. Aquella noche, su
cabello rizado se había visto planchado, mucho más guapa. Saludó con una
gritito, mientras yo, inevitablemente y queriendo alejarme del frío, fui la
primera en entrar y pasar mis brazos alrededor de su cuello. Hacía ya una larga
semana que no le había visto pero me
sentía como si hubiera sido meses.
-Por fin
estáis aquí, ¡me alegro más de que hayáis venido! Todos están en el salón de
allá –Nos dijo y mis ojos corrieron para observar. En aquel momento, una fila
de gente compuesta por Harry, Izzy, Tom, Georgia y Danny aparecieron, sonrientes.
Mis ojos no pudieron evitar dedicar dos largos segundos a ver al pecoso que
vestía una camisa blanca, pero tan pronto como sus ojos se alzaron hacía mí, me
apresuré para apartarla -. Vaya, Doug, ¿Esta chica tan guapa es tu acompañante
de la que nos hablaste?
Lara se
sonrojó ruborizada mientras sonreía ampliamente. Dio un beso a Giovanna en la
mejilla, mientras seguía los pasos de Dougie que la conducían aferrándola por
la espalda. Habían hecho muchísima amistad desde las pocas semanas que se
conocían.
-Prácticamente,
es más amigas nuestra, pero él ha preferido presentarla así –Rodó los ojos
Micaela -. Ella es Lara, Giovanna.
-Déjale
fardar de acompañante, Mic –Le dijo cariñosamente un James que apareció de
repente por la puerta. No había venido con nosotros, pero inevitablemente
sonreí al verle a él, Matt y Charlie aparecer por la puerta. Hacía medio siglo
que no veía a los otros dos.
Un bullicio
se inició en el pequeño círculo amontonado de gente. Mi cara iba en zigzag,
saludando a gente que me faltaba. Mi cuerpo parecía estar apegado al de
Micaela, quien evitaba escurrirse de mi. Mi mirada se encontró con la de Harry,
quien pareció sonreírme y seguidamente saludé a Izzy. Inevitablemente, les
sonreí a ambos. A pesar de lo ocurrido, verles juntos era realmente
gratificante para mí.
Perdí el
sentido de la orientación, hasta que de repente, una mano aferró mi cintura con
suavidad. Me giré lentamente, extrañada, para descubrir unos ojos azules
grisáceos observarme adustos. Mi corazón pareció estrujarse y no entendí nada,
pues todo pareció perder el sentido. Aquella sensación no era nueva, sino por
el contrario, había ido aumentando poco a poco. Una sonrisa se dibujó en los
labios de Danny, los cuales parecieron sonreír por mí, e inevitablemente otra
sonrisa se unió a mis labios. Un sentimiento amedrentador me cubrió, y no
entendí lo que pasaba. Una parte de mí, seguía notando como si fuera la única
parte de mi cuerpo de tacto, su mano descansando sobre mi cintura mientras mi
cuerpo entero temblaba ante su acto.
Su rostro
se acercó al mío, como si fuera a cámara
lenta y permanecí impasible. Mis ojos no se separaron de su rostro, cubierto
por cientos y cientos de pecas jamás
detalladas desde tanta proximidad. Mi corazón latía con violencia, sin
entender, hasta que de pronto…
Un beso se
posó rápidamente en mi mejilla como saludo. Cerré los ojos lentamente antes de
que él me viera, ridiculizada, e intenté actuar con normalidad. Evité sus ojos
una vez me encontraron y rápidamente, mi cuerpo dio media vuelta para
esconderse de él, aferrando a Micaela fuertemente de nuevo.
Eres una estúpida, Kay.. –Pensé mientras
me mordía el labio inferior ruborizada.
0 comentarios:
Publicar un comentario