El brazo de Harry rodeó con la mayor ternura vista la
espalda de Izzy mientras que con la otra mano aferraba su mentón con suavidad y
la besaba, mientras el beso se fue intensificando. Sonreí acrecentando mi
sonrisa a cada segundos, hasta que finalmente mis ojos se separaron de la
pareja cuando noté ya la incomodidad por el besuqueó. No era la única. Todos
habían dejado de mirarles y reían por lo bajo. Aún así, nadie podía negar que
aquello era hermoso.
Mi mirada se alzó hacía Tom quien rompió el silencio,
empujando un poco a Harry por el pecho mientras su rostro se contraía de la
risa. Mis ojos analizaron a cada uno y en el momento en que observé a Danny,
sus suaves y brillantes ojos azules me sonrieron con picardía. No le entendía,
pero mi sonrisa aumentó con delicadeza. Él arqueó las cejas, como si
pretendiese preguntarme con la mente, pero aquello era una de las peores cosas
que se me daban; adivinar muecas de la gente. Sus ojos rodaron discretamente
hacía Lara, sentada a su lado y enfrente mía, y creía entender. ¿Pensará que me molesta verles besándose
después de lo ocurrido? Carcajeé, y mi risa se escondió entre las demás,
sin importancia. Negué suavemente con la cabeza y con sosiego, y la única
respuesta suya fue la incrementación de su sonrisa. Su preciosa sonrisa.
-Ya está bien, ya está bien. Espérense a esta noche, pero
un poco de discreción ahora –Exclamó Tom entre carcajadas, logrando separar a
la pareja.
-Menos rechistar y más atención a Giovanna, Tom –Dijo
Harry sonriendo. Su sonrisa aumento cuando se encontró con la encantadora
mirada de Izzy -. Y luego hablaremos de quien necesitará discreción.
Tom explotó a carcajadas mientras besaba a Giovanna
como podía, soltándole bocanadas de aire en el rostro. Ella, tan dulce como
siempre se tapó el rostro rompiendo a risas. Eran increíbles, todos. La mirada
de Tom me encontró a través de las gafas que llevaba aquella noche y que de
normal no solía ponérselas. Yo ya le había dicho que le favorecían, y estaba en
lo cierto.
Una sonrisa se formó cuando me miró, de nuevo y
semejante a Danny con picardía y separó su mirada rápidamente de la mía,
dejándome azorada. Fruncí el ceño, aún confusa pero simplemente me limité a
seguir sonriendo. No entendía nada, pero no podía preguntar tampoco.
De repente, las risas se cortaron cuando unos gritos
eufóricos vinieron del jardín. Serenos todo, se mantuvieron erguidos en la mesa
cuando el chillido aumentó y la puerta principal se abrió de un golpe. En aquel
momento, un Mike sudoso, con el cabello pelirrojo bailando con suavidad de
derecha a izquierda entró corriendo a la casa. Se tapó la boca rápidamente
dejando de gritar, mientras sus ojos nos observaron eufóricos y llenos de
júbilos. Sabía que había pasado algo emocionante con les demás, de modo que fui
la primera que me levanté y la única con una sonrisa en la cara, entendiendo
que ocurría. Los demás se acercaron a él, preocupados.
-Mike, Mike, tranquilízate –Pidió Matt mientras intentaba
agarrarle por los brazos. Mike había comenzado a zarandear mientras comenzaba a
balbucear, nervioso -. Respira hondo y explícate.
-¿Qué has visto? –Pregunté. Sus ojos me encontraron
sabiendo que yo sería la que más le entendía -. ¿Micaela? –Negó -. ¿Lara?
–Asintió -. Con Dougie, ¿cierto? –Él asintió e intento respirar profundo, pero
una sonrisa y grito de felicidad se le escapó. Aquello desconcertó a todos -.
Oh, Dios, se han besado.
Bastó el cabezazo de asentimiento para confirmarlo.
Corrí hasta fuera de la casa, y pronto noté todos los pies pisándome los
talones. MI cabeza se asomo a la esquina que daba al jardín de la parte
trasera, pasando por Micaela y James quien estaban sentados en un banco y
hicieron distancias al vernos, pero todos pasamos indiferentes.
Asomándonos, claramente los vimos. Sentados sobre la
valla blanca, con las caderas apegadas y Dougie sujetando suavemente la
barbilla de Lara, se estaban besando. El suave olor a tierra flotaba en el aire
acompañado de las tenues luces que apenas los iluminaban. Reprimí un grito y un
codazo por parte de Danny me hizo callar del todo. Aquello era demasiado
inefable. Dougie y Lara se estaban besando, apartados de todos y con una
ternura que flotaba en el aire.
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