Ambigua, mantuve mi mirada constante hacía Tom quien
analizaba la situación. Sus ojos ladeaban por cada miembro ya abrigado para
salir. La noche había finalizado, el notición de Lara y Dougie nos había
alegrado a todos y los había ruborizado como tomates a ellos, quienes se
mantenía a un lado apartados, arrimados y abrazados suavemente.
-Está
bien, las distribuciones ya están hechas –Repusó Tom así mismo, asintiendo -.
Harry, tu llevarás a Izzy, Doug y Lara, ¿está bien? Mike, tú encárgate de
Micaela, James y Matt. Y Danny, tú puedes llevar a Charlie y Kay a casa.
Una
sonrisa y hoyuelo se formó en el rostro suave de Tom, y cabizbajo separó la
mirada de nosotros. Arrimó su silla a la mesa, mientras los murmullos afloraron
en el salón. Mi mirada se mantuvo fija en los ojos adustos que observaban a
Tom, furibundo. No entendía aquella mirada, pero una parte mía se convenció de
que era mejor no saber a qué venía.
Me puse
mi abrigo de nuevo y corrí para despedirme de Mic, quien parecía feliz por
algún tema. Aplaudió suavemente, emocionada, pero sus labios no explicaron.
Supe que la causa de su carácter debía de ser alguien que estaba allí, y de
modo que tendría que esperar hasta mañana. Le deposité un beso en la mejilla, y
guiñándole un ojo de forma pícara a Lara quien me observaba desde el cuello de
Dougie, salí siguiendo a Charlie. Nuestro coche parecería el primero que
partiría.
Me subí
al gran coche negro de Danny, el cual ya había estado el día de los cafés. Nada
más me senté en el intermedio del coche, junto a Charlie, aspiré el aroma del
auto. Aún olía a café, con una mezcla de la colonia de Danny. Sonreí
inconsciente mientras cerraba con un golpe seco la puerta.
-Primero
tendré que dejar a Charlie y luego a Kay, si no me equivoco –Calculó Danny
volteando su cuerpo para vernos a todos. La suave luz de la linterna, arriba en
sus ojos había resaltar sutilmente cada peca y detalle de su rostro -. Lara ya
me ha dicho donde vives, Kay. Pasamos por mí casa para dejarte a ti.
-Entonces
déjame de paso en casa, cariño –Pidió Georgia, dejándose caer sobre el asiento,
suspirando -. Tengo la cabeza que me va a estallar. Me apetece descansar cuanto
antes.
Los
labios de Danny se fruncieron y su mirada inescrutable me analizó una vez más,
impasible. Sus ojos se apartaron de mí, y miraron de forma serena a Georgia,
asintiendo suavemente como si meditara sus palabras.
-Está
bien…
El
coche arrancó el motor y volteé mi cabeza a tiempo de ver a Micaela salir
riendo de la casa de Fletcher, seguida de James mientras ambos parecían reír al
unísono. Un sentimiento de celos me recorrió; celos hacía esa repentina
felicidad.
No lo
entendía. Había disfrutado de la noche, pero a cambio, en aquel momento
encerrada en el lóbrego coche, en silencio y con el simple ruido del motor y la
radio de pop-rock sonando, todo pareció volverse más mohíno. Charlie, a mi
lado, iba cayendo en brazos de Morfeo, boquiabierto y con su cabeza
deslizándose asiento abajo. Georgia, en el asiento de enfrente mía, tenía la
cabeza tapada por sus manos y se mantenía también en silencio, con su ondulado
cabello rubio brillante tapando su rostro. Y Danny, el único que parecía
contener aún las fuerzas, tenía su mirada frívola clavada en la carretera,
esbelto y callado, sin siquiera la pequeña sonrisa que siempre se le escapaba
por la comisura de los labios.
Mantuve
m mirada en el retrovisor, observando sus ojos, esperando que encontrasen los
míos. Quería que me mirase, que al menos diese señales de vida o me sonriese
como siempre hacía, con tanta calidez que lograba hacerme desaparecer del mundo
varios segundos. Eludí el pensamiento de que evitaba mi mirada, firme y
constante. No podía pasar desapercibida, y era extraño que él no levantara la
mirada ni medio segundos. Melancólica, suspiré. Ni aquel gesto fue suficiente
para que me observarse, de modo que dejé caer mi cabeza sobre el oscuro cristal
empapado de vaho.
El
coche se detuvo en una pequeña casa de dos pisos con un tapiz verde oscuro.
Danny aparcó delante de la viviendo, y su voz sonó desgarrada por el silencio.
-Charlie,
despierta… ya hemos llegado.
Un
ronquido sorprendido despertó a Charlie. Zarandeó la cabeza, cerrando la boca
babada de una vez y asintió con los ojos cansados. Dijo un simple gracias, y su
figura salió del coche, alejándose tambaleante hasta la puerta mientras el
coche volvía a tomar la marcha. De nuevo, el silencio, pero aquella vez la
soledad e incomodidad caían aplomo sobre mí.
El
tiempo pareció multiplicarse por dos, pero finalmente llegamos a una larga
calle donde la farola fallaba. El suelo estaba húmedo y reluciente por la
antaña lluvia, y el frío parecía verse a través empapado cristal.
El
cuerpo de Danny se levantó suavemente hasta la posición de Georgia. Por
instinto, mis ojos saltaron de ellos al cristal, evitando que el rabillo de mis
ojos me diera más imágenes de las que quería. Oí el suave beso de Danny hacía
ella y unas palabras susurrantes con cariño que parecieron desgarrarme lo más profundo.
Aguante un repentino gimoteo jamás aflorado antes, y callé hasta que Georgia
pareció volver en sí.
-Oh, lo
siento. Me había dormido… ¿Ya estamos aquí? –Danny asintió. No había ninguna
sonrisa en su cara -. Oh, gracias cariño. Te intentaré esperar, pero me muero
de sueño. No tardes.
-Descuida.
La
puerta del copiloto se abrió y vi como Georgia bajó. Se apartó el cabello de la
cara y caminó con paso lo más ligero posible a la puerta mientras escarbaba en
su bolso. A diferencia que con Charlie, Danny no arrancó el motor hasta que la
puerta de su casa se hubo cerrado, un detalle que no pasó desapercibido para
mí.
Finalmente,
el motor se arrancó, acompañado de un incómodo e incluso doloroso silencio. No
tardaría mucho en llegar a casa, y entonces saldría de aquel infernal coche de
Jones.
Pero en
aquellos minutos estábamos él y yo solos.
Preciosidad de vistas a los comentarios... xDD
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